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Competencias vs. conocimientos

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Javier Villamizar

En los últimos tiempos se han publicado diversos estudios que aseguran que la correlación entre un buen expediente académico y un buen desempeño en el trabajo se ha debilitado de manera paulatina a lo largo de la última década a nivel global. La evolución tecnológica y el crecimiento acelerado de compañías con nuevos modelos de negocio, ha hecho que el mercado laboral haya empezado a demandar de los potenciales candidatos para un empleo, ciertas competencias que tradicionalmente no han sido parte de los currículos académicos de las instituciones educativas tradicionales. En este contexto, es innegable la importancia que tiene la pertinencia de la oferta académica que brindan las instituciones educativas enfocada a dar respuestas a los problemas sociales o productivos a la luz de las necesidades existentes y del advenimiento de la economía digital y del conocimiento.

La queja número uno de las empresas de la nueva economía en Latinoamérica como Rappi, Uber, es la falta de recursos humanos entrenados con los conocimientos y competencias profesionales que demanda el mercado de trabajo, Esta circunstancia es una muestra más de que la sociedad está fragmentada y avanza, a ritmos bien distintos, uno analógica y uno digital. En Latinoamérica somos líderes en penetración de “smartphones” pero pareciera que esa aceleración en el consumo de la tecnología no ha llegado al sector de la educación.

Los programas de educación media y superior convencionales han sido tradicionalmente débiles en la enseñanza de habilidades sociales, liderazgo, capacidad de trabajo en equipo, gestión del estrés, inteligencia emocional y capacidad de innovar, hasta competencias en aspectos de la tecnología como el desarrollo de aplicaciones móviles, el análisis de macro-datos y la inteligencia artificial. Incluso si las instituciones educativas tradicionales evolucionan sus currículos para incluir algunos de estas competencias necesarias para la nueva economía, la duración de los programas y su costo, continuará siendo una barrera importante para acelerar la formación de las nuevas generaciones.

Muchas de estas habilidades, destrezas y competencias pueden ser desarrolladas con nuevos mecanismos pedagógicos y la creación de programas de corta duración que formen a los futuros trabajadores garanticen su empleabilidad en el mercado laboral.
La creación de estos programas de corta duración enfocados en desarrollar una capacidad resolutiva a problemas específicos con soluciones prácticas y rápidas en áreas pertinentes a lo que necesitan las empresas de la economía del conocimiento, habilita la posibilidad de acceder al mercado laboral en corto tiempo y aumenta la empleabilidad de los estudiantes de manera sustancial. Los niveles de deserción en estos nuevos modelos de formación deberían ser mucho mas bajos que en le educación tradicional debido a que ofrecen una oportunidad de capacitarse en entornos reales de trabajo y desarrollarse en sectores laborales específicos.

Se hace necesario que ya sea por presión del gobierno o iniciativas de la industria privada, se empiece a transformar la forma en que educamos a las nuevas generaciones con el objetivo de generar un tejido social e empresarial altamente calificado que tenga las competencias necesarias para desarrollarse e impulsar la innovación en todos los sectores productivos. La velocidad a la que avanzan los ecosistemas digitales nos obliga a dar una respuesta formativa con la misma agilidad con la que nos adaptamos a las nuevas tecnologías.

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