Analistas 03/10/2020

Competencias digitales

En los últimos 10 años, el desarrollo de competencias digitales, definidas como la utilización segura, crítica y creativa de las tecnologías de la información y la comunicación para lograr objetivos relacionados con el trabajo, la empleabilidad, el aprendizaje, el ocio, así como la inclusión y la participación en la sociedad, ha tomado gran relevancia para cualquier ciudadano sin importar su edad, nivel socioeconómico o grado de educación.

Para los llamados “nativos digitales” que viven en un mundo donde las nuevas tecnologías no solo forman parte integral de su vida cotidiana, sino que ocuparán un lugar protagónico también en su futuro, el desarrollo de competencias y habilidades en el uso y aprovechamiento de plataformas digitales en general debería tener igual importancia que el aprendizaje de las matemáticas, los lenguajes y las ciencias sociales.

En este contexto, suena lógico pensar que el aprendizaje de programación se ha convertido en un conocimiento esencial para comprender un mundo gobernado cada vez más por lo digital y que por lo tanto debería elevarse al mismo nivel de importancia de una segunda lengua.

De la misma manera que para llevar adelante ciertas tareas de nuestra vida cotidiana como calcular los ingredientes de una receta o conciliar una cuenta bancaria es necesario tener ciertos conocimientos básicos de matemáticas, los cuales se enseñan en la escuela primaria, hoy en día tener conocimientos básicos de programación y de como funcionan los computadores y los teléfonos móviles resulta absolutamente necesario para entender su operación, sus aplicaciones y sus limitaciones.

No saber qué es programar y no haberlo hecho de manera por lo menos básica, implica no entender cómo funciona el mundo donde nos movemos hoy. Se ha demostrado que programar colabora en el desarrollo de habilidades como el razonamiento, la abstracción, la resolución de problemas y sirve para entender que en muchas ocasiones hay distintas formas de resolver un mismo reto.

Llevar la enseñanza de la programación a las escuelas no es algo de este siglo, porque hace muchos años también se intentó llevar a las aulas mediante el famoso lenguaje Logo, creado a fines de los 60 por el equipo del MIT liderado por Seymour Papert.

Desafortunadamente en los noventas y a comienzos de este siglo, una visión miope de las competencias digitales necesarias predicada en la creencia que la educación en informática debería limitarse a la utilización de herramientas de oficina como procesadores de palabra y hojas de cálculo, hizo que la programación fuera desapareciendo de las aulas y su aprendizaje se fue restringiendo.

Es incorrecto pensar que el hecho de haber nacido en un mundo donde la tecnología está por todas partes no es sinónimo de saber como utilizarlas ni implica que los “nativos digitales” no necesitan ser educados al respecto.

Desafortunadamente muchas de las competencias digitales que hoy se generan en los niños son principalmente intuitivas y sus conocimientos suelen ser rudimentarios, razón por la cual iniciativas como Misión TIC 2022, presentada recientemente por el gobierno colombiano, que busca ayudar a 100.000 ciudadanos en los próximos dos años a desarrollar competencias específicas relacionadas con tecnologías de la información, especialmente en desarrollo de software y programación, pueden convertirse en motores de desarrollo económico sostenible, ayudar a disminuir las brechas sociales y ampliar las oportunidades de empleo y crecimiento de los mas necesitados.