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Podía dedicar la columna de esta semana a compartir más capítulos de la licitación de ProColombia, que empieza a resolverse de la manera que muchos esperábamos y que tiene un paralelismo similar a lo acontecido con gobiernos anteriores, pese a la aspiración, quizás ilusa de algunos, de que las cosas podían cambiar; o también, de las razones tan peregrinas y “sin sentido” que aduce la Anda, Asociación Nacional de Anunciantes, para justificar un incremento desmedido en el precio de las inscripciones a los Premios Effie, que miden la eficacia de las campañas publicitarias, considerando el momento delicado por el que pasa nuestro sector. Si bien es cierto, como ya he dicho en otras ocasiones, que está situación viene provocada a partes iguales por nuestra poco espíritu gremial y por las demandas de muchos clientes que exigen cada vez más y no quieren pagar en línea a esa exigencia…
Sin embargo, quiero salirme de ese pensamiento “negativo” y aprovechar la celebración del día mundial del Síndrome de Down para que reflexionemos sobre la necesidad y obligación que tenemos todas las empresas y más las de nuestra industria, que trabajan con ideas, mensajes…, en incorporar personas cuya diversidad, en todos los sentidos, sea un activo a valorar y a tener en cuenta en la contratación.
La inclusión de este tipo de personas es sinónimo de riqueza de ideas, de pluralidad en el modo de afrontar nuestra realidad, de valorar otros puntos de vista que seguro son muy apreciados por nuestros consumidores. La apertura de mente y espíritu hace que nuestra comunicación sea más relevante, cercana, asertiva y consistente con lo que buscan las personas. Y además lograremos que nuestra empresa sea percibida por nuestros propios colaboradores como diferente. Como una compañía donde todo el mundo tiene cabida y todos son valiosos. Es el mejor ejemplo de ser una empresa “meaningful”, término que al menos en Havas, forma parte de nuestro ADN.
¿Sabíais que de los más de 6MM de personas que tienen LinkedIn en Argentina no hay ninguna con Síndrome de Down? A raíz de ese “insight”, nuestros colegas de Havas Argentina han lanzado una campaña apoyada por LinkedIn y Asdra (Asociación de Síndrome de Down de la República Argentina), para promover la creación de perfiles de dichas personas, en dicha red de profesionales. Esta campaña tuvo una difusión tremenda en medios latinoamericanos y más tras el apoyo expreso del presidente Macri. ¡Gran trabajo!
Otro ejemplo similar lo encontramos en la película española “Campeones”. Galardonada con varios premios nacionales e internacionales y donde la gran mayoría de los protagonistas son personas con algún tipo de limitación física o psíquica y que nos muestran que, pese a todo, cualquier reto se puede lograr siempre que tengamos en cuenta los puntos de vista de todas las personas involucradas en su consecución. El descubrimiento de la trisomía 21 fue al final de la década de los cincuenta del siglo pasado y ya es momento de aceptar que las personas con el citado síndrome no padecen una enfermedad. De hecho las personas cercanas a ellos dicen que irradian amor, alegría y perspicacia.
Esta inclusión ya no se debe tratar como una tarea que forma parte de la política de RSE de las compañías. Debe estar en la agenda diaria de las contrataciones. ¿Queremos sumarnos a la necesidad real de integración y dotarla de contenido en nuestras empresas? ¿O seguimos mirando a otro lado como si este desafío no fuera con nosotros?
Lo que la crisis actual deja al desnudo es que hemos vivido de soluciones momentáneas, ignorando las grietas estructurales del sector. Más que apagar incendios, hay que empezar a diseñar una verdadera estrategia
Y conviene mirarnos en el espejo regional sin complejos, pero sin excusas: mientras Costa Rica votó 69,08% en 2026, México 61,04% en 2024, Ecuador rondó 82% en 2025 y Uruguay estuvo cerca de 90% en 2024, nosotros seguimos celebrando como proeza el simple hecho de rozar la mitad
Esto implica modernizar los sistemas de información, implementar alertas tempranas y diseñar planes de mejoramiento que permitan corregir desviaciones antes de que se conviertan en crisis. Supervisar ya no significa esperar el colapso, sino anticiparlo y evitarlo