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No a pactos con la corrupción en Bogotá

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Hollman Morris Concejal de Bogotá Progresistas

No se puede construir sobre lo construido si las bases son ilegales. Los proyectos sin estudios en la historia de Colombia son muestra de ello, Reficar, Hidroituango, Chirajara, Túnel de la línea por solo mencionar algunos.

Por eso sostengo que no puede haber un pacto por el metro elevado de Bogotá, un proyecto sin estudios, ilegal, fraudulento y corrupto. Es más, ¿cómo comprometerse con un proyecto del que ni siquiera conocemos su costo final?

La etapa de prefactibilidad del proyecto arrojó un costo inicial de $12,9 billones. Este costo se incrementó 31% tras los avances de los estudios de factibilidad como se refleja en la publicación del sistema electrónico de contratación pública Secop del 6 de agosto de 2018, realizada por la Empresa Metro de Bogotá, en la que se establece que el contrato de concesión del metro elevado se adjudicará por un valor de $16,4 billones (incluye estudios de ingeniería de detalle, la construcción y la operación). Además, la administración estableció que este valor no incluye ni el traslado de redes, ni la compra de predios que está alrededor de $2,1 billones. La suma nos lleva al valor estimado del metro elevado de $18,5 billones, tan solo en etapa de factibilidad.

Los ingenieros y expertos en infraestructura y movilidad saben que el costo final del proyecto solamente se conocerá cuando se adelanten los estudios de ingeniería de detalle. Se estima que incrementa los costos en un 25% aproximadamente lo que significaría que el metro elevado puede estar en el orden de $22,2 billones en costo final. Ahora bien, iniciada la obra se calcula que los sobrecostos pueden ser de 20% más, es decir, el metro elevado puede estar llegando a un costo real de $26,4 billones.

Con estas cifras, Bogotá tendrá el metro elevado más caro del mundo, con menos kilómetros, menos estaciones, y menor capacidad. ¿Es justo que los candidatos hagamos un pacto ciego por un proyecto tan costoso e incierto para la ciudad?

Mientras no conocemos el diseño final y el costo final del metro elevado y se estima que podría estar por encima de los $18,5 billones que arroja la etapa de factibilidad, el metro subterráneo con todos los estudios en su etapa final, ingeniería de detalle, arrojó un valor de $17 billones a precio de dólar de 2017, con más kilómetros, más estaciones, mayor capacidad y lo mejor, se puede iniciar su construcción en el segundo semestre de 2020.

Ese es el debate de fondo, el que no quieren dar, el que quieren evitar. Simplemente porque saben que el metro subterráneo es la opción para Bogotá y que la detuvieron hace cuatro años.

Peñalosa sí pasará a la historia. Pasará a la historia por haber detenido el metro de Bogotá en 2000, por haber tumbado el metro subterráneo en 2016, cuando ese proyecto ya tenía todos los estudios, estaba en 2015 en estructuración de licitación y para licitar, adjudicar e iniciar su construcción en 2016.

Los líderes nocivos para la sociedad son los que violan la ley, los que se creen por encima de la ley, como es el caso de Enrique Peñalosa. Son ellos los que detienen el desarrollo de la ciudad, no los jueces, quienes lo que han impedido es que se hagan proyectos en Bogotá sin estudios, violando el principio de planeación y adelantando contratación ilegal.

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