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Analistas 09/12/2021

“Crisis de la cadena de abastecimiento”

Hernán David Pérez
Socio principal Quartam

El efecto látigo es un fenómeno de distorsión de la demanda que se presenta en las cadenas de suministro, amplificando o reduciendo las necesidades reales de productos a medida que se realizan los requerimientos desde los distribuidores a los fabricantes, y estos a su vez, hacia sus proveedores, hasta finalmente llegar al aprovisionamiento de materias primas básicas como productos agrícolas o minerales.

En épocas de alta demanda, se suele generar un efecto que combina el optimismo y el temor a perder oportunidades de venta, amplificando los requerimientos de producto en las sucesivas interacciones entre cliente y proveedor, lo cual en el mediano plazo genera excesos de inventarios y sobredimensionamiento de la capacidad instalada en toda la cadena de suministro. Por el contrario, en épocas de baja demanda, se tiene una mirada pesimista y un pánico a tener excesos de inventarios y plantas de producción subutilizadas, y se subestiman los requerimientos, generando en el mediano plazo falta de capacidad instalada, roturas de stock y escasez de producto.

Precisamente, la pandemia ya generó un primer efecto látigo de subestimación de la demanda, cuyos efectos estamos viviendo en estos momentos. La incertidumbre inicial vivida en 2020 generó que muchas industrias redujeran sus estimados de ventas y suspendieran las inversiones en bienes de capital. El mejor ejemplo es la industria naviera, que detuvo el ritmo de entrada de nuevas naves y de contenedores, que, combinado con otros factores, generó lo que se denomina el “containergedón”.

Más allá del fenómeno anterior, la actual crisis de la cadena de suministro se ha manifestado en la escasez a nivel global de elementos tales como chips electrónicos, embalajes de cartón, botellas de vidrio, envases de plástico, resinas plásticas y productos siderúrgicos, entre otros. Muchos de estos presentan más de 12 meses continuos en escasez, afectando múltiples industrias. Una de las más afectadas es la industria automotriz, en la cual hay escasez de repuestos y listas de espera de seis meses para la entrega de autos nuevos.

Hacia el futuro existe gran incertidumbre con respecto a cuándo se va a resolver la actual crisis de la cadena de suministro. Precisamente en el reporte del mes de noviembre de 2021 del “Institute for Supply Management” se indica que “Todos los segmentos de la economía manufacturera se ven afectados por los tiempos de entrega más largos en la historia reciente en las materias primas y equipos de capital, la continua escasez de materiales críticos de nivel básico, los altos precios de las materias primas y las dificultades en el transporte de productos”.

Ante este panorama incierto, desde el sector empresarial debemos tomar acciones para anticipar hasta cuándo va a durar el desabastecimiento, y que, como en el retorno de un péndulo, caigamos en un efecto látigo de amplificación de la demanda con las complejidades que puede traer hacia el futuro, tanto en términos de excesos de inventarios, como en la sobreestimación de inversiones en capacidad instalada.

Nuestra recomendación para anticipar los cambios es colaborar y compartir más información con proveedores y clientes. Además, tener en consideración lo que sucede en Norteamérica y Europa como señal anticipada de lo que sucederá a los pocos meses en Latinoamérica. Para ello, hay fuentes de información, como el “Institute for supply management”, que brinda mensualmente indicadores como listados de materias primas y componentes con escasez, e índices de inventarios, precios y órdenes atrasadas. Y, para quienes desean ir más allá, la integración de múltiples fuentes de información de la demanda y el suministro bajo inteligencia artificial permite visualizar comportamientos que usando las herramientas tradicionales no son identificables.

En un entorno de cadenas de suministro altamente globalizadas y complejas, y en momentos de incertidumbre y alta volatilidad, hay que ir más allá de las percepciones y tomar decisiones basadas en información. Como dice una frase coloquial “En Dios confiamos; todos los demás deben traer datos”.