Analistas

Trabajo por horas

GUARDAR

Guillermo Trujillo Estrada

Gran polémica generó la saliente ministra Arango con su propuesta del trabajo por horas, lo que parece poner piso a los debates que suscitará su actuación en el nuevo cargo. Se han producido notas jocosas, propias del radicalismo que nos ronda y del que la funcionaria no es ajena. Lo que sí sorprende es escuchar estas propuestas por quien ejerció el cargo durante año y medio, y pudo corregir lo que ahora considera un problema.

Realmente el asunto no es el trabajo por horas, días o semanas, sin reformar el código laboral, desmejorando las condiciones de los trabajadores. Se requiere modificar las normas sobre aportes a la seguridad social para posibilitarlos por semanas, suficiente paso para agilizar la contratación. Si lo que se quiere es dar gusto a los empresarios, se podría complementar con ajustar las normas para finalizar el contrato laboral, que cada día se convierte en un mayor obstáculo para nuevas vinculaciones.

Tampoco hemos visto una campaña masiva del Gobierno por la formalización laboral, que les exija a los empresarios de cualquier tamaño cumplir las normas de contratación, y garantizar el bienestar a los trabajadores.

También podría establecerse un estímulo al empresario del sector agropecuario donde la informalidad es de 83 %. Por ejemplo, una deducción de 200% de los gastos laborales por trabajador que se incremente en la planilla de aportes. Esto sería un gran estímulo a la formalización tributaria de los productores agrícolas, que venden sin factura precisamente por no tener gastos laborales que puedan legalizar como deducción.

La política no puede ser como el artículo 197 de la Ley del Plan de Desarrollo que estableció el piso mínimo de protección social para los trabajadores que ganen menos del salario mínimo. Increíble decisión, apoyada por el gobierno y votada por el Congreso en un país donde se supone que es ilegal pagar por debajo del salario mínimo.

Esta norma la venía promoviendo la Federación de Cafeteros con algunos parlamentarios, y serias observaciones de la OIT, a fin de ayudar a tan solo 5% de los productores que contratan mano de obra, por cuanto el otro 95% lo constituyen el propietario y su familia; por lo tanto, se deberían preocupar por la familia del campesino cafetero, que también adolece de seguridad social.

Los gremios agropecuarios terminaron respaldando esta norma -que aumenta las diferencia entre el campo y la ciudad-y las inequidades de la sociedad- que seguirán siendo fuente de conflicto. La verdadera contribución a la paz es, precisamente, la seguridad social en el sector rural.

A excepción de los cafeteros, otros sectores más importantes del campo ya tienen trabajo formal y permanente como banano, palma, flores, caña de azúcar, aguacate, el sector porcícola y el avícola; los demás productos a pesar de ser ocupaciones permanentes, por lo general no acostumbran la contratación formal, argumentando que el negocio no les da para eso.

Insisto en que, en el campo, la gente en algunos sectores rota por semanas, pero no por días ni por horas, lo que se hace casi imposible por la logística del desplazamiento. Se debe hacer cumplir el código laboral, y encontrar solución al campesino que trabaja por cuenta propia.

Más columnas de este autor
LA REPÚBLICA +

Registrándose puede personalizar sus contenidos, administrar sus temas de interés, programar sus notificaciones y acceder a la portada en la versión digital.

GUARDAR
MÁS LR

Agregue a sus temas de interés

MÁS LR

Agregue a sus temas de interés