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Reforma cafetera

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Mediante tres resoluciones del Comité Nacional de Cafeteros, se acaba de llevar a cabo la reforma más profunda y de más calado en décadas en el negocio de exportación de café de Colombia. 

El tema ha pasado casi desapercibido, posiblemente porque hoy en día les interesa a unos pocos. Sin embargo, con estas decisiones se destruye -sin escándalos y aspavientos -el mito más grande y que mayores litigios ha generado como lo era la prohibición de exportar café que no fuera excelso.

Con gran inteligencia, sagacidad y aprovechando la coyuntura, el Gerente de la Federación, con el respaldo del Ministro de Hacienda, se valieron de que muchos cafeteros estaban llenos de café de mala calidad -por el verano- y sacaron adelante lo impensable: la autorización para exportar café de inferior calidad.

Increíble cómo dos líderes que encarnan la tradición cafetera como Mauricio Cárdenas y Roberto Vélez, le demuestran a los cafeteros y al país, que hay que adaptarse a las nuevas realidades del mercado mundial y toman un riesgo, propio de personas que entienden el mundo moderno.

Sorprendente la sagacidad para escoger el momento. La dirigencia cafetera de los departamentos tradicionales, que hasta hace seis meses acompañaba al anterior gerente para condenar a la Misión Cafetera por proponer esta medida, ahora salen públicamente a celebrarla.

En los considerandos de la resolución señala: “se considera necesario permitir la exportación de otras calidades de café verde en almendra, para contribuir a dar mayor dinamismo al mercado y desarrollar iniciativas particulares que generen oportunidades de ingreso y desarrollo al caficultor colombiano”.

Romper este paradigma en otras épocas implicó que varios herejes estén aún a fuego lento en la hoguera. El director de la Misión llegó a ser tratado por algunos dirigentes cafeteros hasta de inmoral, por realizar esta propuesta. Afirmaban que permitir exportar todas las calidades era hacerles un favor a los exportadores, y ahora, la resolución aprobada por los mismos dirigentes señala que es una forma de mejorar el ingreso de los productores.

Los exportadores lucharon siempre por esta posibilidad, desde luego defendiendo su negocio, algo legítimo, pero que no siempre coincide con el interés del productor. La apertura de calidades y la absoluta flexibilización del proceso de exportación eran prácticamente los únicos temas de litigio con la Federación de Cafeteros. Desaparece el supuesto conflicto de intereses y solo queda competir, pagando más caro para obtener el café.

Los productores se beneficiarán del mayor precio que los tostadores nacionales pagarán por el café de inferior calidad, pero al mismo tiempo deben aceptar que la industria puede importar café para suplir sus necesidades, teniendo en cuenta que las calidades inferiores ya se pueden exportar.

Que medidas de esta trascendencia puedan haber pasado ante el gremio y la opinión, sin conflicto ni grandes debates, demuestra que los beneficia a todos: productores, compradores, intermediarios, exportadores.

Haber adoptado el precio diario de bolsa en el año 2000, transfiriendo todo el ingreso al productor después de décadas de precio fijo; crear las tiendas Juan Valdez en 2002; comprometer una meta de 14 millones de sacos en 2007, y liberar la exportación de calidades y el control a las operaciones de los exportadores, son medidas que demuestran que los verdaderos líderes, son los que se atreven al cambio y no los que defienden el pasado.
 

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