Analistas

No más contribución cafetera

El pasado 12 de marzo el gerente de la Federación Nacional de Cafeteros, Roberto Vélez, lanzó la propuesta de aumentar la contribución cafetera de US$0,06 a US$0,075 por libra de café exportado y recaudar $90.000 millones más, como una iniciativa para discutir.

La propuesta, llegó de sorpresa a la dirigencia cafetera y al Gobierno, con quien se discuten y buscan consensos alrededor de estos temas, y se definen su viabilidad y conveniencia.

Surge precisamente en el mejor momento de ingresos del Fondo Nacional del Café, en los últimos 15 años. Por ejemplo, en  2012, por concepto de contribución se recaudaron $94.941 millones, y en 2016, $294.249 millones, con proyección de $300.000 millones para este año, según lo anuncio el mismo gerente. Esto ha permitido aumentar la cuota de administración -en el mismo periodo- de $72.955 millones a $123.844 millones. 

Así mismo, el rubro de asistencia técnica agropecuaria, el más importante y fundamental para las labores de extensión agrícola, herramienta determinante del aumento de la productividad y del bienestar de los pequeños productores, se pudo incrementar de $44.000 millones a $81.051 millones. 

Además, el fondo obtiene  utilidades al año, por  comercialización de 2,5 millones de sacos de café verde.

Por lo tanto no parece necesario entrar en este debate al interior del gremio, conociendo los antecedentes de lo que implicó convertirla en ley de la República en el año 2002, y posteriormente en el Plan Nacional de Desarrollo de 2007, hasta volverla permanente en la Ley de Honores, aprobada con ocasión de los 80 años de la Federación. Formé parte del equipo que se encargó de buscar los respaldos para convencer a los congresistas de este propósito, y recuerdo a los grandes cafeteros publicando avisos y presionando al Congreso para impedirlo.

Es muy poca la viabilidad política de la aprobación de una ley  que aumente la contribución cafetera en un año en que todos los parlamentarios están en campaña para reelección, cuando han aprovechado al sector cafetero para lo contrario, como se vio en el paro cafetero y en los debates parlamentarios. Situación que se agrava con los cafeteros que ahora se lanzan al congreso, y aspiran a que de los estatutos se levante la prohibición para participar en política, y así los respalden sus compañeros, corriendo el grave  riesgo de romper la condición apolítica de la institución, con las implicaciones que puede tener para la paz interna.

El propósito de buscar recursos para subsidiar la renovación por zoca es una de las menores necesidades, si tenemos en cuenta que cuesta poco, por tener la planta la raíz desarrollada. Beneficia menos a los pequeños, que muchas veces tienen cultivos intercalados, y a los cafetales con sombra que tienen un ciclo de renovación  más largo. El año pasado, en pleno auge cafetero, presionaron al Gobierno para aprobar $40.000 millones de subsidio, asignando $200 pesos por árbol en zoca y $220 por renovación.

La renovación por siembra es cosa diferente; implica crear un activo productivo mínimo para 15 años, por lo que no se hace nada con $220 pesos por árbol. Sin embargo, cuenta con crédito de Finagro a 7 años e ICR de 40 %.  Además, quedó demostrado que es el mecanismo para incrementar la producción nacional.

Finalmente, recaudar $30.000 millones al año para seguridad social no vale la pena por lo insignificante frente a la magnitud del problema de seguridad social.