Analistas

Menos política y más café

Con todo el derecho el Señor Presidente Juan Manuel Santos recordó – en el marco de la celebración de los 90 años de la Cámara de Comercio de Pereira – a los cafeteros y al país, que al iniciar su gobierno la producción iba para siete millones de sacos, por lo que procedió a firmar el Acuerdo para la Prosperidad Cafetera, que se constituyó en “una hoja de ruta para ayudar a los cafeteros a salir de sus problemas”.

Afirmó “…hoy podemos decir que se cumplió con creces”, cuenta de cobro que le pasa al gremio dado que como él afirma “les dimos la mano como nunca en la historia” y hoy la cosecha es récord en 20 años: 14,4 millones de sacos y el ingreso el más alto en los últimos 10 años, $6,4 billones; en 2010 era de $3,3 billones.

Este resultado de una política gubernamental es incomprendida por parte de líderes cafeteros que se resisten a aceptar que los ciclos de todas las actividades son anuales. Ahora cuando la broca subió en los meses de febrero y marzo por encima del promedio de 2,5 % que traía desde 2010, -algo normal- a 5 % nacional, y particularmente en unos municipios hasta el 10 %, ocasionado por el verano, los ingratos productores resolvieron que la caficultura atraviesa la crisis más profunda de la historia. Mientras al mismo tiempo la roya bajó de 33 % en 2010 a 1,4 %.

Algunos miembros del Comité Directivo afirman públicamente que el Presidente “se equivoca al mostrar una caficultura fuerte”. Y además, que es necesario que los ministros le cuenten la realidad al Primer Mandatario.

Definitivamente cada día recuerdo un amigo nacido en los años 50 que decía, “desde que estoy pequeño escucho que va a haber un ver golpe militar, y que se van a quebrar los cafeteros. Y ninguna de las dos cosas ha sucedido”.

Los problemas puntuales requieren soluciones puntuales. Se deben tomar decisiones como la compra por un periodo determinado del café con broca por parte del Fondo del Café, a un precio subsidiado y asignar una partida específicamente para esto; ese café sirve para procesarlo en la industria como ya se ha hecho. 

También destinar una partida determinada para los cafetales afectados por el verano que se requiera renovar por siembra o zoca, caso por caso, certificado por los técnicos, y con una interventoría del Ministerio que debe aportar los recursos. De esta forma se evita que los cafeteros que no están afectados se cuelguen de soluciones generales – como las que promueven y apoyan los dirigentes – recibiendo unos beneficios a los que no tendrían derecho. Debemos cambiar esa costumbre del gremio de ampararse en los problemas de los más necesitados para conseguir medidas que los beneficien a todos. Por eso piden declarar calamidad para todo un municipio.

Muchos de los dirigentes están comprometidos con las banderas de la Dignidad Agropecuaria, a la que nada le sirve, y está comprometida con el referéndum agropecuario, por lo tanto le interesa de sobremanera no aceptar un buen estado de la caficultura. No olvidemos que este movimiento nació para el Paro Cafetero. Así mismo, muchos líderes se encuentran comprometidos con el Centro Democrático que está agitando las banderas del apocalipsis del café. 

Por lo tanto, la pasión política impide la visión objetiva de la realidad, que es diferente a la que tratan de describir, ignorando cifras contundentes del sector que más ayuda ha recibido y más ha crecido.

Menos política y más café es lo que se debe pedir a la dirigencia.