Analistas

Locura cafetera

Un senador del Centro Democrático, de esos que sin votos eligió Uribe para insultar todos los días a la humanidad, ha resuelto presentar un proyecto de ley “por medio del cual se crea el fondo de estabilización del café”. Nada más absurdo que proponer crear lo que fue instituido desde 1940, que constituye el origen de la parafiscalidad agropecuaria en Colombia, consagrada con posterioridad en la Constitución, y desarrollada por la ley 101 de 1993.

Al leer la exposición de motivos, se pretende crear un fondo paralelo al Fondo Nacional del Café, despojando a los cafeteros lo que por contrato vienen administrando desde los años 40 y que acaban de renovar por otros 10 años, en junio pasado -en acto público- con la presencia del presidente Santos y sus ministros. Por lo tanto, el gremio cafetero debería estar alarmado ante este proyecto y en oposición rotunda.

Desde luego lo que propone este senador populista, debería preocupar también al Gobierno, dado que pretende capturar en los próximos cuatro años 25% del gravamen a los movimientos financieros, que calcula en $1.685.000 millones anualmente. Por lo tanto, atraparía para un solo sector una suma prácticamente igual al presupuesto del Ministerio de Agricultura.

Pero, más grave aún, pretende que los cafeteros no aporten prácticamente nada con relación a lo de la nación, tan solo 5 % del precio internacional, por encima de US$1,50 la libra, en los últimos años por ejemplo, no se hubiera recaudado prácticamente ningún recurso. 

Esta figura de aporte cafetero es copia del proyecto presentado por el senador Carlos García en 2007 en el plan de desarrollo, y apoyado por Gabriel Silva como Gerente de la Federación y por Mauricio Lizcano cuando estaba en la Cámara de Representantes, que se frustró por la falta de apoyo de Oscar Iván Zuluaga, actualmente uno de los jefes del Senador Macías. Se pretendía desde luego que los productores contribuyeran a su fondo de estabilización, pero jamás a costa de los dineros de los colombianos.

La esencia de los fondos de estabilización precisamente consiste en aportar en las épocas de buenos precios, ahorrando para sostener el interno cuando el precio internacional esté abajo. Pero este absurdo proyecto, propone por ley fijar el precio mínimo del café, en el equivalente a 33 salarios mínimos diarios, precio por debajo del cual se compensaría con recursos de ese fondo, por cuenta de los que pagan y de los que tienen más necesidades.

Esta irresponsable propuesta pretende que un sector que se encuentra en el mejor momento del siglo XXI, con la producción más alta de los últimos 25 años, que ha doblado la producción y el ingreso gracias a una buena política cafetera, termine apropiándose de la mayor tajada de los recursos públicos, sin consideración con el país.

El peligro de este proyecto es que el partido del Senador Uribe aspira a hacer por los cafeteros lo que no hizo en su presidencia, sino también que los demás congresistas oportunistas adhieran con el ánimo de estar en la foto sin distingos de partido, como ocurrió en el paro de 2013, cuando todos concurrían a Pereira a las reuniones, para presionar al Gobierno a crear el PIC y cobrar el favor.