Analistas

La institucionalidad cafetera y las mesas de trabajo

La conformación de las denominadas “mesas de trabajo” que el Congreso de la República ha promovido para buscar salidas a la crisis cafetera, con la mejor buena intención de congresistas amigos, es sorprendente, cuando siempre la puerta de la Federación Nacional de Cafeteros ha estado abierta para atender sus inquietudes como legítimos voceros de la comunidad, en una mesa permanente de diálogo. 

 
El gremio cafetero no puede admitir que por esa puerta ingresen supuestos líderes sin representación reconocida, contradictores con intereses particulares, a convertirse en interlocutores del gremio y del Gobierno, cuando desde hace 85 años los delegados cafeteros representan al pueblo cafetero. 14.000 candidatos en las últimas elecciones para elegir 4.000 miembros de comités, con el 63% de participación electoral, contabilizados 220.000 votos, no pueden ver usurpada su vocería por un pequeño grupo que dice representar los intereses de los productores.
 
Los señores congresistas deben aceptar que es tan legítimo su mandato emanado del pueblo, como el de los delegados cafeteros que proviene directamente del campesino cultivador. Práctica democrática es escuchar a las minorías, como es obligación de los demócratas respetar la voluntad de las mayorías. Un ejemplo de puertas abiertas, se dio la semana pasada cuando se escuchó en la Federación a los manifestantes; lastimosamente el grupo constituía más un partido político hablando de café. 
 
También los congresistas deben entender que promover estas mesas de trabajo y otorgarles poderes, es como si el gobierno pretendiera reformas legislativas sin su concurso.  Su preocupación por los intereses de los cafeteros no otorga licencia para pasar por encima de los 354 comités municipales de cafeteros y los 15 comités departamentales elegidos por los productores, así como el Comité Directivo que son sus voceros ante el Gobierno y el Congreso de Colombia.
 
El apoyo del gobierno con el AGC, aprobado en tan sólo mes y medio en dos oportunidades desde la llegada del ministro Mauricio Cárdenas, muestra la voluntad del Ejecutivo por ayudar al ingreso de los cafeteros y el respeto a la institución como vocera del gremio, expresado en la carta del señor Presidente de la República, en respuesta a la solicitud del precongreso cafetero. Así mismo atendió al clamor de los congresistas de las regiones productoras.
 
La comisión de expertos para estudiar los temas críticos que afectan al sector cafetero, anunciada por el señor Presidente de la República, permitirá que entre el gremio y el Gobierno se encuentren soluciones para discutir e implementar con el Congreso de la República, sin generar el espacio para que agendas políticas ajenas a la Institucionalidad Cafetera, o falsos líderes, traten de convertirse en dirigentes de última hora, con intenciones que sólo representan sus aspiraciones personales y no los intereses de los productores. 
 
La decisión del Ejecutivo, ratificada por el Ministro de Hacienda, en la clausura del Congreso Cafetero de respetar al gremio como interlocutor único del Gobierno al adoptar las medidas que requiere el sector, despeja cualquier duda sobre las interferencias de otras fuerzas que pretenden desconocer la legitimidad democrática del gremio.  
 
Las inquietudes deben ser escuchadas por los líderes elegidos en cada región como parte de sus obligaciones, pero desde luego, no constituyen mandato sino, cuando después de profundo análisis y discusión, el gremio las considere de interés general para los caficultores.
 
Los líderes cafeteros durante 85 años han tenido claro que – independientemente de lo difícil de los debates – el apoyo y el respeto que siempre se han profesado el Gobierno Nacional y el gremio, son sagrados. Eso no debe cambiar. Ni desde dentro de la institución como sucedió en los últimos días, con las declaraciones de los dirigentes caldenses y menos aún, generando espacios a personajes que por décadas han insultado e injuriado la institución con intenciones devastadoras.