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Analistas 20/09/2022

Estudio Gabo de medios nativos digitales

Guillermo Franco
Periodista consultor en medios y contenidos digitales

Los medios nativos digitales en Colombia, en su gran mayoría, no son autosostenibles, luchan por sobrevivir con recursos propios y publicidad; y tienen la convicción de que si tuvieran más dinero harían mejor su trabajo.

Así lo revela el estudio de la Fundación Gabo sobre medios nativos digitales latinoamericanos 2022, apoyada por la Google News Iniciative, y dirigida por Germán Rey, y publicado en días pasados.

Esas conclusiones son las obvias. Pero una lectura (no oficial) en profundidad de los resultados revela que el recurso humano está en el centro de sus prioridades, en número y formación; que están en los niveles más bajos de trabajo colaborativo para solucionar el problema de escasez de recursos; y que, probablemente, la originalidad, las formas diferentes de contar historias y los enfoques novedosos al tratar la información, que se atribuyen a sí mismos, no son recompensados con un gran tráfico, que sí tienen los medios tradicionales, a los que algún analista en el estudio, con algo de arrogancia y mucho de miopía, llama ‘medios del pasado’.

Además, no se han problematizado el experimentar en redes sociales diferentes a Facebook, Twitter e Instagram para alcanzar a su público joven, una de sus supuestas fortalezas, lo que habla de una lectura deficiente, equivocada u omisiva de las métricas sobre las audiencias.

La información fue obtenida a partir de encuestas online de 37 preguntas (abiertas y cerradas), que fueron respondidas por representantes de 359 medios, de una base potencial de 1.521 en 12 países de la región: Venezuela, Perú, Nicaragua, México, Guatemala, El Salvador, Ecuador, Cuba, Colombia, Chile, Bolivia y Argentina.

Las preguntas cubrían temas como la identidad, el conocimiento del medio; la relación con sus audiencias, las herramientas de gestión, publicación y distribución; y el modelo de negocio y posibilidades de crecimiento colectivo.

Así mismo, se seleccionaron 12 medios nativos digitales para ser analizados en profundidad.
La investigación se concentró en medios nativos digitales “que producen o distribuyen información propia en un 50% o más, a través de diferente tipos de soportes digitales”.

Es claro que, aunque se podría plantear que los nativos digitales de algunos países podrían estar subrepresentados en la muestra, el estudio arroja muchas luces sobre los nativos digitales en América Latina, pero muy especialmente sobre Colombia, que da cuenta del mayor número de respuestas (81, de 359).

La revelación de que los recursos propios y la publicidad son la principal fuente de f

inanciación (64,5%) de los nativos digitales colombianos es tal vez el dato más llamativo en el capítulo económico/modelo de negocio de la investigación, porque otra reciente, de finales de 2021, ‘Punto de inflexión internacional’, de SembraMedia, organización que apoya a periodistas emprendedores, y Luminate, una organización filantrópica, aseguraba que las subvenciones (ayudas económicas de diferentes fuentes nacionales y extranjeras) lo eran.

“Las subvenciones fueron la principal fuente de ingresos del 57,79 % de (una muestra de) 25 medios nativos digitales de Colombia en el año 2020”, decía la reseña de dicha investigación.

En la investigación de la Fundación Gabo, las donaciones internacionales solo dan cuenta del 6,6% de las fuentes de financiación. Aquí hay que decir que no es coincidencia que el relacionamiento con inversores o donantes aparezca como uno de los aspectos menos relevantes (14%) de los medios.

Los resultados de las dos investigaciones dejan una disonancia, que es casi una propuesta para profundizar en el tema. Más aún si se tiene en cuenta que parte del listado de medios potenciales para responder la encuesta de la Fundación Gabo proviene del directorio de medios digitales de SembraMedia.

Probablemente, es más confiable el hallazgo de la investigación de la Gabo por el número de medios evaluados. Así mismo, el sentido común dicta que “no hay plata (de subvenciones) para tanta gente”.

Habría que ver si los diferentes períodos en que fueron realizadas las dos investigaciones explica la diferencia, y hablan de una reducción del flujo de las subvenciones.

Recurso humano

Luego de hacer un ejercicio de deducción y correlación de respuestas a diferentes preguntas, se puede concluir que el recurso humano está en el centro de las prioridades de los nativos digitales, aunque -aparentemente- hay una contradicción.

Cuando completaron la frase de “Haría mejor mi trabajo si…”, la menor proporción (1,2%) mencionó el recurso humano. Insignificante comparado con el 69,10% que dijo que “más recursos económicos”.

Pero, paradójicamente, cuando les preguntaron cuáles eran las necesidades más apremiantes, el recurso humano apareció en segundo lugar (19,8%), después de los recursos económicos (80,2%).

De una interpretación de los datos más profunda se puede deducir que el recurso humano, en términos de número y formación, es en realidad la necesidad más apremiante de los medios nativos digitales.
La explicación a esta deducción está en el hecho de que la categoría “recursos económicos” incluida en la pregunta (y que tal vez no ha debido estarlo) tiene el doble carácter de necesidad apremiante (englobante) y medio para resolver todas las otras necesidades enunciadas, a saber: recursos humanos, capacitación, recursos tecnológicos, gestión de redes, administración y hasta el manejo del tiempo, en ese orden, tal como revela la encuesta.

Incluso, se podría plantear que los recursos económicos (¡dinero!, ¡plata!), en este contexto, no son una necesidad en sí mismos, sino un medio para satisfacer otras necesidades. Bien lo expresa la sabiduría popular: “hay cosas más importantes que la plata, lo que pasa es que son muy caras”.

Se hubiera podido obtener un resultado más claro si, una vez establecido que los nativos digitales necesitaban plata (como de hecho se hizo en aquella pregunta que pedía completar la frase “Haría mejor mi trabajo si tuviera…”), se hubiera preguntado: “si tuviera más recursos económicos” o “si tuviera suficientes recursos económicos”, ¿en qué los invertiría? O, ¿para cubrir qué necesidad apremiante los usaría?

Seguramente, el recurso humano aparecería no de segundo sino de primero en los resultados. Es claro que la opción “recursos económicos” distorsiona el resultado.

Una pregunta que parece respaldar la conclusión de que el recurso humano está en el centro de las prioridades de los medios digitales es aquella relacionada con las competencias (capacidades/conocimientos) o habilidades (que están asociadas al recurso humano) que fortalecerían al medio, en la que la respuesta ‘recursos humanos’ apareció en el primer lugar (17,30%), seguido por reportería y periodismo investigativo, marketing digital, recursos tecnológicos, apoyo financiero, gestión de redes sociales, apoyo administrativo y organizacional, manejo de herramientas digitales, producción y creación de contenido, edición, manejo de data.

Aquí hay que advertir que los recursos humanos en sí no son una competencia y habilidad, excepto que la pregunta haya estado orientada a conocimientos sobre cómo administrarlo. De cualquier forma, que haya marcado tanto en esta pregunta demuestra, nuevamente, que el recurso humano está en el centro de las prioridades de los medios digitales.

Incluso el tema del recurso humano se pone de presente en respuestas cuyo propósito era otro.
Por ejemplo, en la pregunta del género de quienes conforman el equipo de trabajo, llama la atención el peso que tiene en las operaciones el voluntariado, que es recurso humano no remunerado.

Trabajo colaborativo

Así como el voluntariado es una respuesta creativa a la falta de recurso humano, lo podría ser el verse a sí mismos como una red.

“El hecho de que todos se conciban como… (medio y) red fortalece la idea de desarrollar trabajos colaborativos transnacionales, que les permitirían sobrepasar obstáculos cotidianos como la falta de recursos humanos o técnicos”, dice el análisis de los investigadores.

En este punto es importante aclarar que el análisis de los investigadores, parece, se hizo aglutinando países por similitud de respuestas, en particular aquella relacionada con cómo se definía la organización, en este caso medio y red.

Colombia se incluyó en el mismo paquete con Argentina, Perú, Ecuador y Nicaragua. Pero, en realidad, una mínima proporción de medios nativos digitales colombianos se definen a sí mismos como medios (8,60%). Por esa razón, eliminamos a propósito de la cita de los investigadores la palabra ‘medio’.

A pesar de lo ambicioso que se quiera ser con los “trabajos colaborativos transnacionales”, que deslumbran, a juzgar por el énfasis de la información de los medios nativos digitales, más que estos “trabajos colaborativos transnacionales” (valga la pena la repetición), para muchos de ellos tendrían sentido los trabajos colaborativos nacionales, regionales y/o locales para “sobrepasar obstáculos cotidianos como la falta de recursos humanos o técnicos”.

La viabilidad de estos trabajos colaborativos es explorada en otras preguntas bajo la forma de “alianzas”.

El 44% de los medios nativos digitales colombianos dijo haber participado en alianzas y el 28% que le interesaría hacerlo.

A pesar de que ese porcentaje (el 44%) es elevado, la respuesta al tipo de alianza que se desarrolla o se estaría dispuesto a desarrollar, deja la impresión de que se está apenas en el nivel más básico.

“El mayor porcentaje insiste en hacer alianzas para la elaboración de contenidos”, es conclusión de los investigadores para América Latina que también aplica a Colombia (54,30%), y está estrechamente correlacionado con el que aparece en tercer lugar: “compartir fuentes y temas a cubrir” (11,10%).

Las múltiples posibilidades son las que siguen en su orden con menores porcentajes: “pone a disposición la experiencia y las herramientas con las que se cuentan” (16%), que tiene de fondo la palabra ‘tecnología’; “diseñar y crear talleres para aprender juntos (7,40%); “ofrecer asesoría en temas especializados”; y “diseñar e implementar modelos de negocio compartidos” (4,90 %), este último sorprendentemente bajo.

Los modelos colaborativos de los nativos digitales tienen sentido para optimizar el uso de recursos, eliminar redundancias, retrabajo, tal como lo plantea el autor de esta líneas en una de sus columnas.

“Compartir conocimiento y experiencias sería un primer paso. Coordinar periodísticamente estos equipos, compartir información, complementarse, armar equipos, sería el siguiente. Pero el concepto de compartir recursos puede llegar más lejos: sumados estos emprendimientos podrían, por ejemplo, adquirir un sistema de administración de contenido sofisticado… o contratar una asesoría en SEO (optimización para posicionarse en motores de búsqueda) de alto nivel, en vez de hacer gastos individuales. Serían costos compartidos. Los tráficos sumados (audiencia) podrían incluso ser comercializados por un equipo compartido”, se plantea en esa columna.

El beneficio sería la posibilidad de crear modelos económicos sostenibles en el tiempo, uno de los temas neurálgicos, aunque aparentemente obvio, ratificado por la investigación de la Fundación Gabo.
Una próxima investigación podría incluir un capítulo sobre cuáles son los obstáculos que impiden que estos trabajos colaborativos o alianzas, y cómo superarlos.

Propuesta de valor y contenido

Las personas que están frente a los medios nativos digitales colombianos, la mayoría de ellos periodistas, tienen una elevada percepción del trabajo que hacen. Una alta autoestima profesional. Creen que su principal propuesta de valor es la originalidad (32,10%), y las fortalezas de sus medios “contar historias de maneras diferentes” (61,7%) y tener “enfoques novedosos al tratar la información” (49,4%) .
Estos atributos o características, que están en los primeros lugares, se asocian, fundamentalmente, con el contenido.

Otros atributos dentro de estudio asociados con el contenido son “pensar e implementar de manera ágil nuevos formatos” (38,30%), “producción audiovisual” (35,80%), “creación de pódcast” (24,70%), “reportería gráfica” (24,70 %), “cocreación de contenido con las audiencias” (19,80%); “curaduría de contenidos” (18,50%) y “procesamiento y visualización de datos” (8,60%).

Pero curiosa o paradójicamente una mínima proporción de los medios nativos digitales considera que el objetivo de la organización sea generar contenido (solo el 6,20 %).

Por las opciones que ofrece la pregunta pareciera que estas son excluyentes entre sí, cuando en realidad no lo son. ¿O cómo se informa o sirve a la comunidad si no es a través del contenido? ¿Brindar información veraz no es generación de contenido? ¿Difundir noticias no es generación de contenido?

Asumiendo que la pregunta haya sido correctamente diseñada, que un bajo porcentaje considere que el objetivo de la organización es generar contenido es especialmente llamativo si se toma en cuenta que el mayor número de profesionales de los medios digitales colombianos son periodistas y editores.

Aquí hay que hacer notar, otra vez haciendo reparos al diseño de la pregunta, que la opción colaboradoras/colaboradores, presentada en el gráfico, no define un perfil profesional, sino una modalidad de vinculación con el medio. Esas colaboradoras/colaboradores pueden tener perfiles profesionales diversos.

De cualquier forma, las elevadas percepciones sobre su propio trabajo (originalidad, contar historias de manera diferente, enfoques diferentes) deben ser contrastadas con otra información arrojada por la investigación.

El análisis de los países donde está incluida Colombia, arranca con una afirmación crítica: “Para poder ser medios nativos digitales relevantes frente a sus grupos de interés y sumar una audiencia aún más amplia, necesitan desarrollar técnicas de hipervinculación (linkear, enlazar), que es uno de los tres atributos esenciales con los que la web fue caracterizada desde sus inicios, a esta se suman la multimedialidad y la interactividad”.
Seguramente, esta afirmación proviene de la revisión de los sitios encuestados o entrevistas, pues ninguna de las preguntas aborda el tema.

“A pesar de los casi 30 años del surgimiento de los primeros medios con una versión digital en el mundo, existen miles de estos espacios, incluidos los que hacen parte de este inventario, que no usan el hipertexto, lo que los debilita frente a la forma en que funciona Google, el buscador más usado en América Latina”, agrega.

Esta “falla en la hipervinculación”, que es compartida con los llamados medios tradicionales (en donde algún burócrata digital dijo que no se usen para “no sacar el tráfico”), puede ser indicio de subutilización del potencial de la web en términos de narrativa y contenido. También cabe la pregunta: ¿Sigue siendo el texto el rey en Colombia, pero los nuevos formatos de video en redes sociales están comenzando a cambiar esto, como planteaba a nivel global la investigación Digital News Report 2022, del Reuters Institute y la Universidad de Oxford?

La declaración de los investigadores además plantea uno de los aspectos más relevantes para todo tipo de medio digital, incluidos nativos y tradicionales: la relevancia y el tráfico (“sumar una audiencia aún más amplia”).

Por eso vale la pena plantear el interrogante: ¿están siendo recompensadas con tráfico “la originalidad”, y las fortalezas de “contar historias de una manera diferente” y “tener enfoques novedosos al tratar la información”?

Curiosamente, los medios tradicionales, que son denominados con algo de arrogancia y mucho de miopía en uno de los análisis de la investigación como ‘medios del pasado’, y que también están en crisis y luchan por sobrevivir, se están llevando la mayor parte del tráfico. Eso los hace medios del presente y, probablemente, del futuro. ‘Algo’ deben estar haciendo bien, su éxito no es exclusivamente atribuible -como dicen sus detractores- a malas prácticas o contar con mayores recursos económicos. ‘Algo’ hay que aprender de ellos.

La mención del tráfico no es casual: está estrechamente correlacionado con los modelos de negocio sostenibles.

De otra parte, a pesar de que la mayoría los medios nativos digitales colombianos dice tener una alta capacidad de análisis métrico o monitoreo de desempeño (73%), y que usan el conocimiento de las audiencias para el diseño de contenido (65,4%), los investigadores advierten que el “mayor el porcentaje de los medios latinoamericanos dicen no explicar sus análisis (de métricas) a los equipos internos del medio”. Y Colombia no es la excepción: el 50,60% dice no hacerlo.

Esto plantea una contradicción, si las métricas no fluyen dentro de muchos nativos digitales, ¿cómo se toman las decisiones, en general, y las de contenido en particular? Dicho sea de paso, Google Analytics es la herramienta más común para el análisis de las métricas.

¿Facebook-dependencia?

El hecho de que “Facebook sea la red con más presencia activa” en el grupo de países en el que está incluido Colombia, junto con Argentina, Perú, Ecuador y Nicaragua, lleva a los investigadores a plantearse “si hay poco deseo de experimentar en otros medios sociales con menor recorrido o que requieren mayor conocimiento y estrategia como TikTok”, si hay “ausencia de manos para poder gestionar más espacios sociales de manera diferente”, si “cada medio ha comprobado que es allí donde definitivamente vive o convive la mayor parte del tiempo su audiencia” o, “simplemente, hay medios que no quieren salir de su zona de confort”.

La investigación da algunas pistas de la respuesta. En primer término hay que decir que las cifras de Colombia revelan que, muy de cerca, hay presencia activa en Twitter e Instagram.

La hipótesis de la ausencia de manos para poder gestionar más espacios sociales de manera diferente queda desvirtuada, por lo menos desde la perspectiva de los nativos digitales que respondieron, por el hecho de que entre el listado de las necesidades más apremiantes (volver al gráfico) la gestión de redes aparece en el quinto lugar de prioridades entre siete, con un 9,90 %. Pero, como se dijo previamente, hay que recordar que la opción de que “los recursos económicos” son la necesidad más apremiante distorsiona la medición.

Pareciera que los nativos digitales colombianos ni siquiera han problematizado experimentar con otros medios sociales, como TikTok (mencionada por los investigadores), lo que puede poner en evidencia una ‘lectura incorrecta’ de su audiencia, que en una gran proporción son jóvenes, como revela la misma investigación.

Diversas investigaciones han documentado la migración de este segmento etario a TikTok, tanto así que Meta ha introducido cambios en Facebook e Instagram para parecerse más a ella. Esto plantea como imperativo experimentar y leer las métricas para conocer realmente dónde está viviendo su audiencia, segmentada por grupos etarios (edad).

Más que no querer salir de la ‘zona de confort’, los nativos digitales están convencidos de que están haciendo las cosas correctamente porque cuando enuncian las fortalezas del medio la gestión de redes sociales aparece en un privilegiado quinto lugar (37%) entre 14.

Esta idea de que está haciendo las cosas bien es reforzada por las respuestas a la pregunta sobre las competencias o habilidades que fortalecerían, la gestión de redes aparece en sexto lugar (7,90%) entre 15. (Nota: Previamente se hicieron reparos a la opción recursos humanos dentro de esta pregunta).

Todo parece indicar que los nativos digitales colombianos creen que es en Facebook, Twitter e Instagram, usando palabras de los investigadores, son lugares “donde vive o convive la mayor parte del tiempo su audiencia”, y no se percatan, por una ‘lectura incorrecta’ de esta, que ese terreno se puede estar erosionando.

10 gráficos adicionales que completan la imagen de los medios nativos digitales colombianos

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