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Analistas 21/03/2024

Salud mental y la educación

Guillermo Cáez Gómez
Abogado y consultor en riesgos
GUILLERMO CAEZ

Para muchas personas, ha sido evidente el avance significativo que ha tenido la tecnología y el impacto tanto en el comportamiento como en la salud mental de la humanidad. Hace un tiempo reflexionaba en una muy interesante conversación sobre la necesidad de empezar a educar de manera diferente y me explicaré por qué.

En general el sistema educativo estuvo edificado sobre la base de moldear a las personas con la idea de que desde muy temprana edad se lograran adaptar al sistema productivo. Las jornadas, la forma en que se imparte clase en los colegios, en las universidades y en general el sistema educativo, al menos en Colombia, sigue estático como si el mundo no hubiera evolucionado.

Y más allá de evidenciar lo que es obvio para muchos, lo que creo que es que esta revolución de la tecnología va a hacer evidente algo a lo que la sociedad no le presta mucha atención y es a la salud mental. Pensemos en el hipotético caso del reemplazo parcial o total de los humanos en muchas tareas y trabajos del sistema productivo, ese indiscutible avance y transformación está llevando a la humanidad a una paradoja de la que, hasta ahora, no hay propuestas concretas.

La utilización de las personas en trabajos cada vez va a ir más a la baja, por lo que el sistema en general debe prepararse para el reto de salud mental más grande que va a tener la historia de la humanidad moderna. Y es que, si bien se puede que figuras como la renta universal resuelvan problemas de accesibilidad del consumo, no llega a la almendra del que estoy planteando.

Una humanidad que ha evadido la realidad por concentrarse en la generación de recursos a mayor o menor escala ha hecho que la salud mental de alguna manera pase camuflada dentro de todos los padecimientos que puede mostrar la estadística de los sistemas de salud mundial, no va a poder hacerle frente a la probable desocupación de una buena parte de la humanidad, en donde los distractores no serán suficientes para ocultar una realidad.

Es por eso por lo que, desde esta columna quiero llamar la atención para preparar al sistema educativo con herramientas que le permitan a las nuevas generaciones tener herramientas de autoconocimiento y autogestión emocional, incluyendo en el modelo educativo áreas que hoy son poco exploradas y que van a permitir empezar a formar a estas generaciones a enfrentarse a esos retos que harán de la salud mental una pandemia mundial.

A la vista se ve la necesidad de reforma del sistema, pues estamos educando personas que serán expertas y muy preparadas para los retos de un mundo que no va a existir. Esa es la verdadera revolución de la educación, pues además de la falta que hace formar a los jóvenes en disciplinas que se vislumbran como una oportunidad, el poder del autoconocimiento y la autogestión serán claves para que sistema de educación, de salud y el productivo no colapsen por cuenta de tomar tardíamente las medidas que pueden prevenir lo que es absolutamente evidente con las grandes transformaciones que la inteligencia artificial conocida viene mostrando. Si eso es lo que conocemos, ahora imagínense lo que está pasando en laboratorios de ingeniería que van a velocidades que solo entenderemos cuando sean públicos esos desarrollos. Así que sin el afán de ser pesimista, los invito a reflexionar sobre la importancia de hacerse cargo de su salud mental, como un problema que como humanidad, debemos hacer frente.

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