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¡Petro, ¿por qué no te callas?!

Por estos días, en otro medio de comunicación, se conocieron unas supuestas denuncias que hizo públicas Gustavo Petro, sobre la posibilidad de que la Fiscalía General de la Nación fuera a solicitar medida de aseguramiento en su contra, según él, por órdenes de Germán Vargas Lleras a Néstor Humberto Martínez, fiscal general de la Nación, para evitar su participación en las elecciones presidenciales del año 2018.

Irresponsable y temerario como siempre se mostró Gustavo Petro. Sería más que lógico que quien defraudó el patrimonio de la ciudad con el esquema de basuras y la compra de los camiones recolectores, por la compra de motocicletas eléctricas que nunca funcionaron, por la venta irregular de TGI y su recompra a precios con los que se ha demostrado que el patrimonio de Bogotá se vio seriamente afectado responda por su actuar al frente de la ciudad. Hoy, su famosa denuncia no es más que el intento (tal como pasó con la tutelatón) de frenar decisiones que debieron tomarse hace años y por las cuales debería dar explicaciones.

Es concluyente, al afirmar en dicha entrevista, que no goza de garantías en la justicia colombiana, la misma que por una tutela suspendió temporalmente los efectos de la sanción disciplinaria y la misma que le falló una medida cautelar en un proceso de nulidad sobre la sanción impuesta por la Procuraduría General de la Nación. Contradictorio entonces que alguien que pretende ser presidente y que ha sido favorecido con decisiones judiciales no actúe bajo el amparo de la institucionalidad y, desde los micrófonos, pretenda detener decisiones que ahora no le favorecen en sus intereses.

Es tan evidente su falta de sustento que, en el momento en que Vicky Dávila le pregunta “¿Cuáles son los nombres de los magistrados amigos que le hicieron ese favor?”, tras haber afirmado que Germán Vargas Lleras influyó en la decisión para el archivo del proceso penal, Gustavo Petro responde “usted sabe quiénes son, están siendo procesados en este momento: el señor Bustos, el señor Ricaurte, entre otros”. Y vuelven a preguntarle: “¿Ellos le hicieron el favor de archivar el proceso a Germán Vargas Lleras?” A lo que responde: “el proceso de Germán Vargas lo tiene otro magistrado y fue archivado” -notoriamente quedándose sin argumentos-. Pero la cereza del pastel de mentiras sale a relucir ante la pregunta de si tiene pruebas al respecto: se salió por la tangente y evidenció su intención absoluta de tratar de generar dinámicas propias a su estilo para evitar lo que hace mucho tiempo debió pasar, es decir, estar detenido por todas sus irregularidades (muy parecidas a las del cartel de la contratación que él tanto denunció), pagando los perjuicios que le ocasionó a la ciudad y que ahora pretende perpetrarle a Colombia.

Hoy, Gustavo Petro es quien debe explicaciones al país pues de los delitos cometidos en su época de guerrillero lo indultaron, y hoy, por sus delitos en ejercicio de la política, sigue impune gracias a la alianza que hizo con el presidente Santos de cara al apoyo a su reelección presidencial, quien con el nefasto exfiscal general Montealegre prestó su complacencia para que nada pasara en los procesos mientras él fuera presidente. Hoy, cuando los procesos avanzan quiere culpar a terceros de las consecuencias de su despótico actuar, su clara ligereza en las denuncias supuestamente presentadas y sus segundas intenciones ante ellas, me lleva a parafrasear al entonces rey de España: ¡Petro, ¿por qué no te callas?!