Analistas

Falta de coherencia

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La semana pasada el cantante canadiense Justin Bieber visitó Bogotá y, además de dar el espectáculo para el cual fue contratado, mostró cómo el amor propio, el amor de país y el sentido de pertenencia por Bogotá son mínimos. Demostró cómo al parecer la Policía actúa de una manera u otra de acuerdo al pasaporte o nacionalidad que tenga a quien apunte su control.

Sin duda, es motivo de rechazo el hecho que un miembro de la Policía presuntamente asesine a un joven por realizar un grafiti en Bogotá, pero es indignante, humillante y envía un mensaje equivocado -no solo para la familia de Diego Becerra-, ver a la Policía patrocinando, protegiendo e interrumpiendo la movilidad de la ciudad por cuenta de permitir a Justin Bieber y sus amigos pintar en plena calle 26 de Bogotá, acto que, en otra ocasión y como ya lo mencioné, cobró la vida de una persona. 

Pero la falta de coherencia no solo se ve demostrada en ese hecho. Cuando hace algunos meses, en un “paseo millonario” fue asesinado el agente de la DEA, Terry Watson, inmediatamente la Policía se puso al mando de la operación y en tiempo récord fueron identificados, capturados y judicializados los miembros de la banda que cometió el homicidio, hoy a la espera de una posible extradición. Coincidencia que la agilidad en este caso y la permisividad en el grafiti de Bieber obedezcan a personas que tienen nacionalidad diferente a la colombiana. ¿Acaso la misión de la institución no es proteger a todos y permitir el ejercicio de los derechos, lo que conduzca a que todos los habitantes de Colombia vivamos en paz?

No es posible que en un estado social de derecho existan sesgos en el actuar de una fuerza que tiene el deber constitucional de garantizar, a todos y cada uno de los residentes en el país, igualdad en el control y en las investigaciones. Para no ir más allá, que la Alcaldía Mayor diga que Bieber debe hacer trabajo social si vuelve a Bogotá no debe generar aplausos sino risas. Son sus representantes o los que trajeron al cantante quienes deben responder por los daños causados a la ciudad. 

Es importante inculcar en Colombia el sentido de pertenencia de lo nuestro. Como dice Antanas Mockus, lo público -no solo el dinero- es sagrado, debe respetarse y valorarse. En vez de estar esperando la foto o autógrafo del cantante, debieron silbarlo y mostrarle que, por más que sea el ídolo de papel del momento, Colombia y Bogotá se respetan. 

Desde luego, no se puede estigmatizar a toda una institución por los lunares que causan incoherencia interna, pero sí es importante revisar estos hechos para que los ciudadanos podamos tener plena confianza en que, sin importar la nacionalidad que tengamos, contaremos con igualdad en el trato y la misma agilidad y efectividad en las investigaciones.

Debo reiterar que lo que nos falta es fortalecer el sistema educativo para que siembre conceptos que hagan que valoremos y respetemos nuestro país, y así ninguna persona que llegue al país pase por encima de las normas, mucho menos con la complicidad o auspicio de la autoridad. 

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