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Analistas 10/12/2020

¿Gravar los alimentos de la canasta?

Gonzalo Moreno
Presidente ejecutivo de Fenavi

Desde diversos escenarios se ha empezado a hablar de una nueva reforma tributaria en 2021. Inicia como un proceso de pre sensibilización socio política, ocho o 10 meses antes de llegar a una propuesta de proyecto de Ley al Congreso de la República, en la cual participan desde los centros de pensamiento económicos, expertos, generadores de opinión y, desde luego, el Gobierno que marca las líneas base de lo que proyecta, sería el eje de una nueva reforma tributaria. El plato fuerte de la discusión inicia justamente con el gravamen a los alimentos de la canasta familiar, lo cual va de una discusión de equidad o un asunto de clases.

La particularidad de los bienes exentos implica que el consumidor no paga impuesto alguno y el productor, que paga IVA en sus insumos, puede solicitar su devolución, cumpliendo con los requisitos de ser formal (laboral y tributariamente), que incluye entre otros requisitos la facturación electrónica, y la obligación de pagar impuesto de renta.

En la actualidad los principales productos exentos corresponden a proteína animal: carne, huevo y leche. Los cuales, según el Dane, de cada 100 hogares, entre un 65% y 78%, los incluyen en la compra de alimentos. Por el lado de la población que se impacta con cualquier gravamen a la canasta básica, se tienen 17 millones de personas, aproximadamente 35,7% de la población colombiana, que se encuentra en una situación de pobreza monetaria, es decir, los que ganan menos de 39,5% de un salario mínimo. Esto, sin contar a la población que se encuentra en el rango de clase media emergente o vulnerable, con lo cual se supera 50% de la población.

Según un estudio del Ministerio de Hacienda de 2018, de un salario mínimo se destina 34,6% al gasto en alimentos y, de esto se pagaría en IVA $654.417 al año si se aplica una tarifa de 19%. Es decir, $3,3 billones por los cinco millones de hogares que están en pobreza monetaria. Si, se considera la clase media emergente o vulnerable, el monto total superaría los $5 billones, más de 90% de lo que se esperaría recaudar de gravar con IVA a las proteínas: leche, carne y huevos.

Según la página web de devolución de IVA del Departamento Nacional de Planeación, se han identificado un millón de hogares como vulnerables, para lo cual se estima un costo de devolución del IVA de $2 billones entre 2020 y 2022, cuando los hogares en pobreza monetaria pagarían aproximadamente $9,9 billones. Ciertamente el programa de devolución del IVA resulta interesante, no obstante, no le llegará a toda la población verdaderamente afectada.

De otra parte, las cifras de la dinámica económica muestran que estamos en un período con la peor recesión de la cual se tiene registro. En consecuencia, un incremento en el IVA a las proteínas hoy exentas, afectará necesariamente la demanda de los alimentos, según estimaciones, por cada 1% que incremente el precio de los productos como el pollo y el huevo, la demanda se reduce entre 0,56% y 0,46% respectivamente.

A esto se le debe sumar que según la Encuesta Pulso País del Dane, por efectos de la pandemia dos millones de personas dejaron de tener tres comidas al día y, 3,8 millones dejaron de tener dos comidas al día.

Hemos oído la premisa que las familias con mayores ingresos son los mayores beneficiarios de las exenciones de IVA, estos representan 217.000 hogares aproximadamente, algo así como 7,0% de la población. No obstante, esta parte de la población compensa este beneficio a través de otros impuestos como el de renta, patrimonio, valorización, rodamiento, entre otros.

En consecuencia, los mayores beneficiados con los bienes exentos es la población que se clasifica entre el estrato 1 al 3, que representa 72% del total.
Por su parte, en la perspectiva del productor del renglón pecuario, producir bienes exentos lo induce a la formalidad, tan necesaria en el agro colombiano, no solo en lo tributario sino en lo laboral, recordemos que ocho de cada 10 trabajadores del agro colombianos están en la informalidad.

Todos estos temas deben ser tenidos en cuenta a la hora de presentar un proyecto de nueva Reforma Tributaria en tiempos de pandemia. No sabemos todavía, cuál es el verdadero impacto de diez meses de incertidumbre donde la economía sufrió una frenada en seco y apenas comienza a tomar impulso nuevamente.