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La Constitución Política de 1991 en su Artículo 332 establece que el Estado es propietario de los recursos del subsuelo y en su Artículo 360 que por la explotación de esos recursos el Estado recibirá una contraprestación económica y financiera denominada regalía. Son claras esas dos premisas, recursos del subsuelo y regalías.
Hace un par de semanas el Gobierno Nacional en cabeza del Departamento Nacional de Planeación, define el Plan de Reactivación Económica con siete ejes temáticos a saber: reindustrialización, turismo, energía, conectividad digital, infraestructura, campo productivo y vivienda. Estos siete ejes tienen algo en común: la minería.
Y es que la minería como ese sector económico primario, es transversal a casi todas las actividades humanas contemporáneas y es obligación de éste y de los futuros gobiernos, incentivar el sector minero en toda la cadena productiva que va desde la exploración geológica hasta el cierre minero, pasando por la extracción, aprovechamiento, beneficio y valor agregado.
Los titulares de la prensa económica y financiera indican que el gobierno y los gremios empresariales piensan “descongelar” $16,8 billones de regalías para garantizar el plan de reactivación. Pregunta: ¿Desde el gobierno nacional, el senado y la cámara de representantes, quién estará pensando en modificar la distribución y asignación del Sistema General de regalías, que incluya una modificación tácita y explícita sobre la obligatoriedad de este sistema para que parte de esos recursos se reinviertan en mejorar el conocimiento geocientífico y minero de los recursos del subsuelo colombiano?
Países como Chile (primer productor mundial de cobre), han pasado por estas mismas dinámicas y han tomado la decisión de reinvertir parte de las utilidades y ganancias de Codelco, en incrementar el conocimiento geológico y minero de los yacimientos de cobre y litio.
En Colombia estamos atrasados en motivar una iniciativa de este tipo, ya que, las regalías, son una fuente muy importante de recursos financieros frescos y sobretodo que con incentivos a la inversión extranjera directa en temas de exploración energética, petrolera y minera, podemos garantizar la llegada de nuevos proyectos en los cuales recibamos más regalías, y conlleven a los gobiernos futuros a tener no siete, sino diez ejes temáticos que permitan al país tener unos indicadores macroeconómicos acordes a las proyecciones y riquezas que poseemos en el subsuelo.
El viejo aforismo “privatizar las ganancias y socializar las pérdidas”, se aplica de manera contundente en esta coyuntura. No podemos continuar dándole la espalda al sector minero dando señales de incertidumbre de la inversión extranjera directa en temas de exploración y proyectos mineros, pero al momento de pensar en una reactivación económica lo primero que se ocurre es “descongelar” las regalías. Imaginemos por un momento un plan de reactivación económica sin regalías. Seamos claros por favor.
La prioridad del país debe ser otorgar un mandato democrático claro y confundente a partir de las elecciones parlamentarias, pues si el congreso y la justicia siguen comiendo nube y no se ocupan de destituir a un presidente promotor de la ilegalidad, nos van a capar parados a todos los que damos empleo y pagamos los impuestos
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