jueves, 6 de febrero de 2020

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2019 fue de alta volatilidad para los precios del petróleo debido a múltiples hechos coyunturales a escala global. El barril de Brent osciló entre US$50 y US$75, y cerró el año con un promedio de US$64, 10% por debajo del de 2018, de US$71, y 20% por encima del promedio de los últimos cinco años de US$53 ¿Cómo será el escenario en 2020 en materia del precio del petróleo?

En el año que terminó, EE.UU. se convirtió en el principal productor de petróleo a nivel mundial (superando así a Arabia Saudita) y en exportador neto de crudo gracias al fracking, al tiempo que la Opep, con su política de control de cuotas, logró mantener el Brent arriba de US$60. Las tensiones en Medio Oriente alrededor de Irán impactaron la oferta de crudo y provocaron gran incertidumbre sobre el flujo global normal de petróleo al afectar las cadenas logísticas en la región. Así mismo, la demanda se vio afectada por la guerra comercial entre EE.UU. y China, quienes conjuntamente consumen 35% del crudo en el mundo.

Entre febrero y noviembre se desarrollarán las elecciones presidenciales en EE.UU., con una fuerte confrontación entre republicanos, apoyando a Donald Trump, y candidatos demócratas en reñida competencia por la titularidad de la candidatura. El sector energético deberá estar atento a estas elecciones, pues serán cruciales para el desenlace de eventos como el desarrollo de la coyuntura con China, las relaciones políticas con Rusia y la Unión Europea, y la incertidumbre de las hostilidades en Medio Oriente.

Estas elecciones serán claves para comprender el rumbo de los temas más importantes de la agenda energética internacional. Su resultado determinará el futuro de la producción convencional y del fracking en EE.UU., por lo tanto, de su posición en el mercado internacional, así como de su discurso respecto a la transición energética. Por tanto, el resultado de estos comicios marcará el camino del discurso respecto a la agenda internacional hacia el cumplimiento de los acuerdos de cambio climático y la Agenda 2030.

A estos hechos se une la reciente propagación del nuevo coronavirus en China, que aísla al gigante asiático del resto del mundo para evitar una extensión masiva del virus, afectando la demanda de crudo de este país, y, en general, el flujo de comercio hacia y desde China. Sin embargo, una coyuntura de temor internacional similar se presentó en 2003 con el virus Sars, y, finalmente no afectó en gran medida la demanda agregada de crudo.

Aun así, la actual coyuntura ha ido de la mano con la tendencia de largo plazo de los precios. Estos se encuentran en una etapa de crecimiento iniciada en 2016, la cual ha sido interpretada por los analistas como una fase de inversión, similar a la que vivió el sector de hidrocarburos entre 2003 y 2011, exceptuando la caída de la crisis financiera de 2008. Por tanto, desde el inicio de esta etapa en 2016, en promedio, el precio del Brent se ha mantenido alrededor de US$59 por barril.

El inicio de la carrera presidencial norteamericana, el curso de los acontecimientos en Medio Oriente, y el cumplimiento de las primeras fases de la negociación entre EE.UU. y China, definirán el rumbo de la geopolítica petrolera, y, por ende, de sus precios. Así mismo, la creciente certidumbre en los mercados respecto al crecimiento en las economías desarrolladas será fundamental para mantener estables las cotizaciones. Esta fase de precios al alza, de la mano de la coyuntura geopolítica, brindan elementos que los analistas han interpretado para pensar que este año el precio del barril, de referencia Brent, se mantendrá en un promedio entre US$60 y US$67.