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Analistas 13/02/2021

«XXchos» de Cristal: giros en «U-niandes»

En nuestro sector público, 43% de los cargos altos, y 46% de los medios, están ocupados por mujeres; queda en evidencia su participación, y el mismo patrón: la mayoría de quienes quiebran «techos» de cristal no se diferencian de los «machos» que sustituyen.

Como la inequidad es absoluta, mi objeción hacia el feminismo es que no integra los demás «fragmentos» demográficos que son víctimas de la descomposición social, y del vacío igualitario (p.ej. solo recientemente oficializaron un Día Internacional para «l@s» Afrodescendientes). Sus motivaciones y propósitos se viciaron, y reflejan tanto revanchismo en sus discursos como egoísmo en sus acciones.

Causa y efecto, esa inecuación (ambición=exclusión) contagia a quienes procuran obtener alguna cuota de supremacía sacrificando incluso a sus frágiles bandos, según demuestran la «mancession» (gran recesión) y «shecession» (gran confinamiento). Note que lo último sucede ante la indiferencia o el sadismo de personalidades como Lagarde, quien, atornillada a las bisagras del poder (FMI->BCE), parece embajadora de la masculinidad tóxica e impulsadora de la pobreza.

Ese género de contradicciones inoculó los caprichosos segmentos que inventamos, como etnia (Evo), color (Obama), edad (Macron) o profesión. «Anaciclosis», la tecnocracia está corrompida porque la competencia clave es saber hacer plata, no el bien común, para salir del hueco (pobreza) o trepar el techo de asbesto (riqueza). Incluso, está de moda degradar el nivel educativo para ocupar altos cargos; verbigracia, una ministro de Merkel renunció a su doctorado, por plagio, y Leyen, quien además falseó su currículo, preside la Comisión Europea.

Aquí, una curandera es MinCiencias, la doctora en ciencias politiqueras es alcalde, y cualquier tinterillo puede convertirse en fiscal, según demostraron Barbosa y Martínez, quien incluso estuvo en la Junta del Banco de la República, que tampoco parece el zénit en la trayectoria de los mejores. Arruinada la meritocracia, solo 35% de sus codirectores tenía doctorado; y, aunque Galindo entendió que semejante dignidad era ajena, Duque sigue nivelando por lo bajo con la hija de Alicia Arango, y quizás la MinEducación (Angulo).

Para academizar la Presidencia, los neoliberales candidatizan a Alejandro «Gaviria» «Uribe», olvidando que sus apellidos, y su Kínder de los Andes, dejaron sin piso a la Universidad Nacional y sin Techo a los colombianos. Paquete chileno, su lema “competencia hasta donde sea posible, regulación hasta donde sea necesaria”, ni siquiera promete reformas estructurales: Bienvenidos al Futuro, enroques uniandinos, Clavijo cedió el paso a Santamaría (Anif); Gómez cambió carril, desde el banco central hacia los TLC, y ahora preside Asobancaria; y Villar hizo otro giro, desde el FMI, para evitar que el Banrep salvara a los pobres ciudadanos.

Finalmente, Payette, una ingeniero que atravesó el Techo Celestial -superando las fricciones de la atmósfera-, aterrizó para gobernar en nombre de una obsoleta Reina, y renunció cuando denunciaron su terrenal estilo de mando. Expresiones como Destrucción Creativa, Discriminación «Positiva» y Romper Techos de Cristal, connotan violencia; no evolución, armonía e igualitarismo. Kintsugi o Tikún Olam, reparemos la humanidad y su humanismo.