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Olimpiadas, conocimiento e innovación

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Dada la celebración de las esplendidas olimpiadas de verano “Londres 2012” desde fines del mes pasado, estimo útil realizar un parangón entre éste magno evento y la competencia que permanentemente libran las naciones por el conocimiento y la innovación científica y tecnológica, la cual afecta la productividad y por ende el desempeño económico y social, con puestos de honor y situaciones de gloria para los países y pueblos victoriosos, pero también de vergüenza y pesar por la postración, pobreza e inequidad de los participes con desidia en éstas justas.

En primer lugar mencionar que tanto el conocimiento y la innovación, así como las olimpiadas, están en constante evolución. Las prístinas olimpiadas dedicadas a los dioses del Olimpo en especial a Zeus datan de 776 A.C. Estas se retomaron en la era moderna en 1896, gracias al trabajo de Pierre Frèdy Barón de Coubertin, y fueron solo para hombres con apenas 13 deportes entre ellos esgrima, gimnasia, tenis de campo y mesa, natación y levantamiento de pesas, entre otros. Vale mencionar que el primer Comité Olímpico Internacional COI lo integraron 12 países en 1894, tales como: Austria, Argentina, Grecia, Hungría, Nueva Zelanda y Suecia, además de las conocidas potencias menos China, segundo líder mundial.

En 1900, ya eran 20 deportes y permitieron la participación femenina en tenis y golf, éste último un nuevo deporte sin mayor duración. En 1908 subieron a 25 deportes que se mantuvieron hasta 1960. En 1964, debutó el voleibol. En 1976, las mujeres ya participaban en 17 de los 28 deportes olímpicos. En 1984, se reconocen deportes solo para ellas como el nado sincronizado y la gimnasia artística.

En 1988, entró el bádminton, en 1996, el voleibol de playa, el softbol y el ciclo montañismo, en 2000 el triatlón y el taekwondo, y en 2008, el ciclismo BMX con lo cual hoy en día son 38 disciplinas deportivas de las cuales 36 con participación de ambos géneros, dos sólo para ellas descritas en el anterior párrafo. Algunas disciplinas han incluido pruebas nuevas como en natación los 50 metros libre.

Uno de los aspectos que más me llama la atención del formidable espectáculo de los juegos olímpicos es como las marcas individuales están en permanente mejora, lo cual demuestra que la capacidad humana en lo deportivo y con mayor razón en lo espiritual, vale decir lo emocional, racional y artístico, siempre tendrá la posibilidad de expandirse y emularse, de ir más allá de los limites antes esperados.

Al revisar las olimpiadas del conocimiento, hoy en día hay multiplicidad de indicadores que permiten a los países evaluar su desempeño en los distintos niveles educativos, tal como la prueba Pisa realizada por la Oecd a estudiantes de 15 años en 65 países, que muestra la habilidad de los jóvenes para usar su capacidad y conocimiento para asumir las exigencias de la vida, en nuestro caso con deficiencias en ciencias, matemáticas y lectura.

Este indicador que al tiempo muestra las debilidades y falencias en la pedagogía y métodos de enseñanza que utilizamos, trasciende a las pobres capacidades que exhibimos en materia de innovación científica y tecnológica. Por algo los países con los mejores resultados en la prueba Pisa, a su vez demuestran que son líderes mundiales en innovación como sucede con Corea del Sur, Finlandia y Singapur. El paso correcto a seguir es entonces la evaluación continua del magisterio, si de verdad queremos tener educación e innovación de calidad.

Las olimpiadas de verano terminarán este domingo 12 de agosto y el balance para Colombia es muy positivo con una senda laureada en ascenso sostenido, por encima de México, India, Indonesia, Grecia y Argentina o Chile sin ninguna presea; pero por debajo de Cuba y Jamaica, o de Etiopia, lo que muestra las paradojas en el deporte que estoy seguro no son la excepción en el conocimiento y la innovación; sino miremos a Corea del Sur que hace cuatro décadas estaba relegada y hoy es de los líderes mundial en todo.

La decisión férrea de lograr resultados superiores es lo que caracteriza a los ganadores en las competencias y luchas de la vida; solo quienes sienten ese compromiso y entregan lo mejor de sí, alcanzan el podio. En Colombia podemos elevar nuestra conciencia y compromiso, para traducirla en mejores resultados en lo deportivo, en el conocimiento y la innovación, en estos últimos la tarea por hacerse.

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