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Analistas 23/03/2019

El Gran Legado Conservador

Germán Bolívar-Blanco
Analista y consultor

Con ocasión del bicentenario de la independencia de nuestro país, pero además porque el Partido Conservador Colombiano cumple 170 de años de fundación, destaco en este artículo los dos pilares fundacionales de nuestra colectividad, que estimo son los de mayor relevancia, vigencia y proyección a futuro, para resolver las ingentes necesidades de transformación conducente al desarrollo económico y social, equitativo y sostenible; que son “orden y libertad racional”.

“El orden constitucional contra la dictadura”, proclamaron ilustremente Caro y Ospina en su Declaratoria Política, donde solo la evolución del orden institucional previsto en la Constitución, puede ser garante no solo contra la dictadura, sino del ejercicio real de los derechos y deberes ciudadanos, tan mal interpretados hoy. El orden que resulta de la real aplicación de la justicia y no de interpretaciones acomodadas a intereses personales mezquinos que aumentan el caos y la inequidad. El orden que viene de la auténtica legalidad, pero además que es garante de cohesión y por todo eso, de verdadera paz. El orden por el poder de las ideas, el orden por el poder de la razón; ese es el orden que debe primar siempre en nuestro ideario.

“Libertad racional, en todas sus diferentes aplicaciones, contra la opresión y el despotismo” fue la consigna fundante. De ahí resalto la libertad racional para el pago de la deuda social, en particular el gasto público en salud y educación, con un Estado saludable y fuerte que responda con gobernanza, es decir eficaz y eficientemente en tal propósito para lograr máximas coberturas con calidad, sin premiar roscas privadas privilegiadas enriquecidas con el erario, al desviarse impropiamente los restringidos recursos públicos. De la misma manera, libertad racional para el desarrollo de los mercados y no para la dependencia de los mercados, libertad racional para cerrar brechas y eliminar los yugos y la alienación impuestos por la falta de capacidades y competencias que habiliten el manejo soberano de la mayor cantidad posible de fronteras productivas sostenibles. Libertad racional para apropiarnos de las ciencias y artes útiles que generan y distribuyen riqueza y que además permiten insertarnos soberanamente en la economía y sociedad del conocimiento.

Por eso nuestra colectividad, como fuerza institucional representativa, está comprometida y promueve reformas orientadas con esa dirección, por lo cual además permanentemente se renueva, para que su institucionalidad se mantenga no solo acorde y vigente con las circunstancias del momento local e internacional, sino sobre todo anticipando y propiciando los cambios que mejor le convengan a la nación. De ahí la importancia de retomar las lecciones de la regeneración administrativa de Núñez, para contextualizarlas y proyectarlas conforme las condiciones actuales y los márgenes de maniobra al respecto.

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