Nada nos hace más ilusión que derrotar la pandemia que tenemos enfrente. Haber priorizado la salud y la vida ha sido un acierto por parte del Gobierno. Las medidas de aislamiento han mostrado su efectividad en prevenir un contagio mayor en Colombia, dándole al país un bien que creíamos escaso para combatir el coronavirus: tiempo; tiempo para conseguir más pruebas, tiempo para adecuar el sistema de salud, con camas UCI y más respiradores.

Pero una vez terminado el aislamiento como lo conocemos, va a ser necesario que viremos nuestro enfoque hacia darle aire y salud a nuestra economía.

Debemos iniciar el camino hacia su recuperación, pues si esta no reacciona y sus signos vitales se debilitan, nos veremos enfrentados a un mal mucho más letal; el hambre. Un aislamiento inteligente, con mucha tecnología, pruebas masivas y los controles necesarios, esperamos sea el siguiente paso para ir recuperando paulatinamente la interacción social y la vitalidad de nuestra economía. La única forma de evitar el hambre futura es brindándole nuevas herraduras al caballo que tira del carro: la empresa.

Fortalecer las empresas es darle salud al sistema económico. Los independientes, las Micro, las Pyme y las Grandes empresas colombianas requieren de todo nuestro esfuerzo como sociedad para en ellas impulsar nuestro resurgimiento. Son las empresas las principales empleadoras del país.

En ellas muchas de las personas más necesitadas encuentran su sustento económico.

El peor de los mundos sería aquel en donde las empresas fueran contagiadas por el virus letal de no tener caja por estar parados, sin producir y sin poder vender. Si las empresas se enferman, sus colaboradores sufren. Las empresas no se mueren por su P&G, las quiebra no tener caja.

Así pues, suplir las necesidades de liquidez para asumir los costos fijos a través de crédito de muy largo plazo y a tasas casi que nominales son un imperativo. El gobierno otorgó las garantías hasta 90% y los bancos tienen que ponerse la mano en el considere para soltar el dinero, pero los empresarios se quejan masivamente que no les prestan. Grave.

Adicionalmente debemos articular con herramientas tecnológicas la oferta y la demanda para posibilitar las ventas. ¿Y por qué no abrir la discusión la sobre la flexibilización laboral?

Todo esfuerzo que pase por ayudar a la empresa colombiana es darle aire al país. El ventilador futuro de la cama UCI que tiene hoy Colombia se llama empresa. Comprar colombiano, hacer turismo local, mejorar los salarios de colaboradores, pagar a proveedores a tiempo, son apenas algunos ejemplos que le pueden dar un empujón futuro a la economía.

Debemos empezar a pensarnos el día después del coronavirus. Todos debemos poner nuestro grano de arena para lograr darle salud a nuestra economía, y no podemos fallar. Así como buscamos salvar la vida de los colombianos debemos darles vida a las empresas. La pandemia nos permitió acortar tiempo para generar programas sociales y avances en el sistema de salud, ahora el reto, pasará por donde lo dijo Clinton en su campana presidencial, “es la economía estúpido.”