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¿Se justifica incrementar las tarifas de aseo?

Para financiar el nuevo esquema de aseo en la ciudad, la Administración Distrital solicitó al regulador autorizar un incremento de 27%, en promedio, de la tarifa techo fijada por Resolución, pretensión que resulta excesiva si se tiene en cuenta la experiencia que se vivió en el año 2003 cuando con similar petición solo se logró un moderado incremento, autorización a la que se encargó de darle la razón la puja que se presentó entre los oferentes en la licitación, lo cual hizo que la tarifa terminara, incluso, por debajo del techo inicial.

Con la viabilidad dada a las cinco áreas de servicio en que se dividió a la ciudad para prestar el servicio de aseo se espera adjudicarlas en oferta pública el primer semestre de 2018, licitación que se debe preparar bajo lineamientos de la resolución CRA-720/15, norma que incorpora nuevos cargos a la tarifa, como: barrido y limpieza de vías públicas, poda de árboles y corte de césped y tratamiento de lixiviados, además, en acato al Auto 275/11 de la Corte Constitucional, remuneración a las actividades de reciclaje, cargos sobre los que el Distrito sustenta el incremento, aunque además incluye los de recolección de llantas y otros residuos que no pertenecen al servicio ordinario de aseo, razón por la que no se pueden financiar por esta vía.

Por medio de la licitación se espera que las cinco Ase’s sean entregadas a los operadores más eficientes, proceso que además de mejorar la calidad del servicio permite que las tarifas se ubiquen por debajo del techo establecido, tal como sucedió con la licitación de 2003 cuando la puja entre los oferentes por hacerse a las diferentes áreas las redujo 13% por debajo del tope, beneficio para los usuarios que al término de la concesión (2011) llegó a 18% gracias a las ganancias por eficiencia que establece la Ley 142/94.

Y más aún, durante los ocho años que duró la concesión la tarifa permitió remunerar no solo todos los centros de costos del servicio, sino también cargos que la regulación aún no incorporaba, como barrido y limpieza de vías públicas, poda de árboles y tratamiento de lixiviados, pero además generó elevados excedentes en la bolsa de aseo, recursos cobrados de más a los usuarios del servicio y que fueron utilizados para financiar actividades prohibidas por la regulación, tal como lo denuncié en columna del 13/06/14 de este diario “Tarifas de aseo pegadas al techo”.

A propósito, la Contraloría General acaba de condenar fiscalmente por $47.425 millones a funcionarios del Distrito que actuaron entre 2008 y 2011 por celebrar contratos con los excedentes de la bolsa de aseo para financiar actividades que no corresponden al servicio.

Teniendo en cuenta lo anterior, la Administración Distrital debe estructurar una licitación con reglas claras que permitan entregar el servicio de aseo a los operadores más eficientes, con lo cual además de mejorar la calidad del servicio permita cubrir todos los costos del esquema sin necesidad de incrementar las tarifas. Una licitación transparente y con reglas claras evita sobrecostos labrados por contratistas que ofrecen bajos precios para luego solicitar oscuras adiciones.

El oferente de un servicio debe hacer una proyección que le permita evaluar técnicamente su viabilidad financiera, de tal forma que luego no tenga que recurrir a esta clase de ardides, tal como actualmente sucede con el operador del relleno sanitario Doña Juana, para lo cual también se está solicitando el incremento de la tarifa.