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Trump y Jong juegan con el mundo

La posibilidad de que exista un enfrentamiento nuclear entre Estados Unidos y Corea del Norte es real. La racionalidad y la comunicación entre las partes son elementos básicos para evitar una escalada de este tipo; ambos están ausentes en este caso. Cualquier cosa se puede esperar de Trump y de Kim Jong-un. Hace algunos meses, el senador John McCain dijo que la disputa con Pyongyang era como una crisis de los misiles cubanos pero en cámara lenta. La verdad es que no se tomaron las medidas adecuadas para frenar el programa nuclear que estaban desarrollando.

La Agencia Central de Inteligencia norteamericana asegura que Corea del Norte tiene la capacidad de golpear a Estados Unidos continental con sesenta misiles balísticos. La alta cantidad de armas imposibilitaría un ataque preventivo por parte de Estados Unidos. Las sanciones impuestas por Naciones Unidas contra Corea del Norte han sido las más severas en décadas. Se le prohibió la exportación de carbón, de acero y de productos de mar, lo que se estima que reducirá en una tercera parte el ingreso de capital extranjero. Además, los norcoreanos que están en otros países tienen prohibido trabajar; no obstante, nada ha frenado a Kim Jong-un.

Este dictador no es una persona racional ya que no mide los riesgos, ni tiene el interés de su país como una prioridad. Una vanagloria militar es lo único que lo motiva así lo lleve a la muerte. Esta es una mala noticia para el mundo. Trump, otro ser irracional -aunque habita en un país con instituciones fuertes con pesos y contrapesos-, ha tomado la posición de intimidar con una retórica grandilocuente. Su reciente frase acerca de que vendrá “fuego y furia como nunca lo ha visto el mundo” refleja su afán por verse como un fuerte comandante en jefe. Pero esta estrategia no dará frutos.

La única manera de presionar a Corea del Norte es involucrar a China. Esta nación, a pesar de haber apoyado las sanciones de Naciones Unidas, bajo cuerda, no está contenta con la postura de Trump en la región debido a las sanciones secundarias que aplicó a connacionales chinos que tuvieran negocios con Corea del Norte. Y aún más delicado, el THAAD -Sistema de Defensa Terminal de Área a Gran Altitud, por sus siglas en inglés- genera un desbalance de poder nuclear internacional.

Este permite derribar los misiles que sean disparados a territorios americanos. Es un viejo sueño que existe desde la época de Reagan cuando se especuló con un sistema de este tipo que fue apodado “star wars”. En ese entonces era una ilusión y hoy parece ser una realidad. Lo que aparentaba ser un gran avance para la humanidad se convirtió en un problema, pues solo un país lo tiene. La base de la no agresión nuclear entre Estados es el temor a la retaliación. Cuando una de las partes sabe que ante cualquier ataque la otra no podrá responderle, la primera queda en una ventaja estratégica absoluta.

Por esta razón China está inconforme, así se especule que dicho sistema no es perfecto y que puede fallar. Esto también lleva a que Trump tampoco pueda atacar a Corea del Norte con total tranquilidad. Lo único que resta es que Estados Unidos se ponga de acuerdo con China para que se involucre. Estos deben presionar al gobierno de Corea del Norte para llegar a algún tipo de negociación que le dé la importancia que busca como potencia bélica nuclear y calme las aguas. No será fácil, mientras tanto el riesgo de una guerra nuclear es real.