Analistas

“Tetas” y hombres feministas

Los hombres feministas siempre han existido. Recientemente, Trudeau, primer ministro de Canadá y “heredero” de Obama como el político más popular del planeta, ha causado revuelo al repetir incesantemente que es feminista. En esta semana, que tanto se ha hablado de la mujer, es crítico entender que esta lucha depende de todos.

Su argumento es claro: “si usted es progresista debería ser feminista porque se trata de equidad, de respeto y de hacer un mundo mejor”. Así de simple y obvio. A pesar de esto, el término “feminista”, y la lucha que por siglos ha liderado este movimiento, todavía genera confusión. 

El caso más reciente fue la foto en “semitoples” de Emma Watson, reconocida representante del feminismo mundial. Las fuertes reacciones que generó este hecho son una muestra de lo polémico que es el asunto. Esta actriz fue catalogada de hipócrita por muchos. 

Respecto a lo que significa el feminismo, en un interesante artículo de la Enciclopedia de filosofía de Stanford se discute el tema (https://tinyurl.com/jnclusa). La definición tradicional señala que las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres. En este contexto, el vocablo fue usado por primera vez en la Conferencia Internacional de París de 1892 con base en el galicismo féministe. 

Existe un debate sobre el alcance del feminismo. Al analizar la procedencia de las injusticias hacia las mujeres, se abre un universo gigantesco que incluye clasismo, homofobia y racismo, entre otros. En efecto, la solución total del problema exige “acabar todo tipo de opresión”, lo cual lleva al riesgo que el movimiento pierda su esencia. 

Estos debates son fundamentales y pueden ser la razón por la que para muchos “el feminismo” es confuso. A esto se le suman los imaginarios colectivos, al punto que Chimamanda Adichie, autora del libro y de la inspiradora charla en Tedx titulados “Todos deberíamos ser feministas” (https://tinyurl.com/qbkvhwb), confiesa que cuando era joven hasta le alcanzaron a decir que las feministas “eran mujeres tristes que no lograban conseguir esposo”.

A pesar de que la pretensión de gozar de los mismos derechos para la mayoría de mi generación es totalmente legítima, mentes brillantes como Aristóteles y, más reciente Larry Summers, exdecano de Harvard, han asumido posiciones contrarias a esta máxima fundamental.

En Colombia, una mujer gana entre 15% y 20% menos de lo que recibe un hombre por el mismo trabajo. En materia de representación política, ellas ocupan solo 38% de los cargos decisorios. Esto sin contar las profundas cicatrices que dejaron décadas de conflicto armado y que ahora se deben sanar. 

Sin embargo, hay avances. Según el Foro Económico Mundial ya casi existe paridad en educación y salud en nuestro país. 

Pero aún falta mucho y nos corresponde a todos juntos: hombres y mujeres. Por eso, han sido muy importantes la participación de personas como Trudeau y la campaña de Emma Watson: “El para ella”. Esta iniciativa que fue lanzada hace dos años en la ONU, busca que hombres y niños entiendan que el reto también es de ellos. 

Esta semana ante los ataques que recibió, la actriz afirmó: “el feminismo no es un palo con el cual se le pega a otras mujeres. Se trata de libertad. Se trata de liberación. Se trata de igualdad…. Y la verdad, no sé que tienen que ver mis tetas con el tema”. Totalmente acertada. 

Comprender de qué se trata el feminismo, transmitirle este conocimiento a otros y superar la brecha entre hombres y mujeres, debe ser tarea de todos.