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Hitler, Chávez, Goebbels y Maduro

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El régimen de Chávez y Maduro ha seguido al pie de la letra los principios que inspiraron a la Alemania nazi. Sin duda, lo que está ocurriendo en la frontera tiene como base el famoso manuscrito de Joseph Goebbels, ministro de propaganda de Hitler. 

El documento, que hoy se encuentra en la Universidad de Stanford, fue encontrado en Berlín por las Fuerzas Aliadas en 1945. Sus 6.800 páginas, escritas en letra gótica alemana a triple espacio, delinean los preceptos del Tercer Reich. 

Allí, Goebbels afirmó que la propaganda “debe facilitar la proyección de agresión hacía objetivos en los cuales se pueda direccionar el odio”. Así, la rabia que sentían los alemanes ante las dificultades, producto de la guerra, fue direccionada especialmente hacia los judíos con el fin de desviar la atención. 

En la extrema izquierda latinoamericana esta práctica no es nueva. En Bogotá, Petro culpa constantemente a “las mafias” de todo aquello que le ha salido mal; mientras que en Venezuela, Chávez y Maduro han acusado de eso a la “oligarquía”. Sin embargo, este discurso ya no le funciona al presidente venezolano; él ha tenido que escoger como nuevo enemigo a los “paramilitares colombianos” quienes, según dice, han invadido su país. 

Esto coincide con Goebbels, para quien la propaganda “debe ser repetida sin reducir su efectividad y debe basarse en verdades o en mentiras que no se puedan refutar”. El argumento dejó de ser efectivo porque se ha estado repitiendo por más de una década y porque el desabastecimiento y la inseguridad no pueden ser atribuidos a los ricos, por más poderosos que sean.

Goebbels también dijo que la propaganda “debe ser sincronizada de manera óptima”. Venezuela se está preparando para las elecciones y el régimen, según encuestas internas, tiene niveles de popularidad por debajo de 15%. La actual agresión contra los colombianos no es casualidad, es una estrategia de campaña. 

Igualmente señaló que la propaganda “debe afectar el accionar y la política del enemigo”. En este caso, Maduro está buscando que la tragedia de los presos políticos y el discurso de la oposición pasen a un segundo plano para que la opinión pública se enfoque en la crisis fronteriza. 

Esta cortina de humo le permite manejar la información en su favor, lo cual coincide con otro aparte del manuscrito: “los noticieros son una herramienta de la guerra, su propósito es hacer la guerra y no es la de dar información”. En ese país los medios se usan como herramienta política. Telesur es hoy un brazo del régimen. 

Maduro y Chávez han sido, sin duda, fieles alumnos de este criminal. Por fortuna, las circunstancias han cambiado. A diferencia de aquellos tiempos, hoy en día los intentos de censura y las mentiras son inocuos ante las nuevas tecnologías. Los venezolanos están viendo tuits sobre niños que lloran mientras cruzan el río; una sola imagen evidencia la mentira. 

Las agresiones hacia nuestros nacionales son “patadas de ahogado” de un régimen que se derrumba. Es fascinante leer los últimos apartes del manuscrito sobre las circunstancias en las cuales la propaganda no funcionó. Incluso, se puede sentir la angustia con la que escribió al darse cuenta que nada podía salvarlos. 

En víspera de la derrota total anotó: “En este momento no podemos cambiar mucho a través de la propaganda; debemos lograr alguna gran victoria [militar] en algún lado”. 

Maduro debe entender que va por el mismo camino. Maltratar a colombianos humildes no va a recomponer un régimen que se está desmoronando. 
 

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