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Hemos vivido seis revoluciones tecnológicas: minicomputadora, PC, internet, social, móvil y nube. Cada una generó nuevos proveedores y derribó empresas legadas. Hoy llega la séptima ola, impulsada por la IA generativa y agentiva, que reconfigura incentivos, modelos y arquitectura de negocio.
En el pasado los incumbentes se paralizaban o defendían el modelo hasta agotarlo. Clay Christensen lo llamó el dilema del innovador: proteger margen y pierde mercado. Desde el cambio de siglo la respuesta es más sofisticada: comprar emergentes, bloquear con regulación o empaquetamiento, fingir pertenecer a la nueva era y ligar lo nuevo a lo dominante. Estas tácticas funcionan mejor que negar la evidencia, pero no son infalibles.
En software empresarial ya había fricciones: aumentos de precios poscovid, modelos que atan clientes y sistemas rígidos que inhiben la agilidad. La IA introduce tres amenazas: código barato generado por modelos, soluciones AI-native que reemplazan CRM y ERP tradicionales, y funcionalidad que aprende y se adapta sin consultorías eternas. Los CEO desean agilidad; los equipos técnicos defenderán sus legados. El resultado será una transición lenta, conflictiva y estratégica.
El hardware, las redes y los servicios verán un impulso claro. GPU’s y aceleradores ganarán terreno; la necesidad de centros de datos privados y públicos sostendrá inversión en telecomunicaciones. Forrester estima crecimientos moderados en 2025; la hipótesis es que la demanda de servicios y redes puede acelerar entre 2026 y 2030 por la adopción masiva de IA. George Colony, CEO de Forrester, y otras voces públicas han señalado que la IA no es solo tecnología sino reordenamiento estratégico; sus observaciones ayudan a interpretar riesgo.
Las grandes plataformas (Alphabet, Meta, Amazon, Microsoft, Apple) desplegarán sus defensas. Google intentará reformular la publicidad; Meta aprovechará su base de datos; Amazon usará su dominio logístico y cloud; Microsoft apuesta a alianzas y adquisiciones; Apple probablemente necesitará compras significativas para cerrar la brecha en IA. Incumbentes con caja y acceso a capital privado tendrán ventaja temporal, pero la creatividad emprendedora puede erosionarla también.
Quienes combinen visión estratégica, talento interno, gobernanza de datos y experimentación continua capturarán oportunidades sostenibles en la nueva economía digital.
¿Qué deben hacer los CIO y directores comerciales?
1. Primero, sospechar de vendedores legacy que prometen IA fácil.
2. Segundo, elevar el cociente de IA interno y desarrollar gobernanza de datos robusta.
3. Tercero, considerar postergar grandes migraciones hasta que ofertas AI-native maduras estén disponibles, especialmente si su industria puede esperar hasta 2026-2027.
Para el marketing estratégico y la venta B2B la séptima ola redefine el playbook: la personalización hiper-segmentada, la inteligencia competitiva continua y las automatizaciones de marketing activadas por IA permitirán ciclos de venta más cortos y mensajes más relevantes. La innovación deberá combinar ética, gobernanza y eficiencia operativa.
La transformación digital exige ahora menos fe en integradores monolíticos y más inversión en capacidades internas que permitan aprender rápido. La séptima ola ofrece una oportunidad histórica: reconfigurar valor usando IA como palanca para agilidad, competitividad y creación sostenida de ventaja.
Se debe impulsar la transparencia en la contratación, mediante la divulgación del proceso respectivo al público. Ya hay algunos avances, pero el asunto debe abarcar toda la actividad estatal
Por eso es clave que los principales candidatos a la Presidencia, que tienen hoy la mayor posibilidad de llegar a la Casa de Nariño, fijen una posición frente a la libertad de prensa
Así como Colombia está atenta, también lo está el aparato productivo venezolano, que ya está activando inversiones para recuperar su capacidad