Analistas

De Doha a Bali

Todos los años, por estos días, desde 1971, se celebra la Asamblea del Foro Económico Mundial en Davos (Suiza). Allí gobernantes, empresarios, intelectuales y líderes de la sociedad civil se reúnen para intercambiar ideas e identificar oportunidades, teniendo en cuenta a los protagonistas del desarrollo mundial. Ante un nutrido número de periodistas, con un programa apretado, se reflexiona y analizan los problemas más apremiantes, aunque no se constata un impacto relevante en los adelantos políticos, económicos, sociales y ambientales.

En este contexto, los medios en Colombia -salvo contadas excepciones-, no destacaron una de las noticias más importantes al cierre de 2013. Bajo el paraguas de la Organización Mundial del Comercio, OMC, en Bali (Indonesia), se logró un acuerdo integral que simplificará las tareas de las aduanas y las hará más funcionales, menos corruptas y más transparentes, sobre todo porque intervendrán menos agentes aduaneros, con lo cual se abaratarán los costos del comercio. 

La concreción de este tratado en el marco de la OMC, se logró gracias a la estrategia de no discutir los temas pendientes de la ronda de Doha, abierta en el 2001. La aún frustrada ronda, que pretendía para 2013 la eliminación de los subsidios a las exportaciones agrícolas, no materializa el anhelo de los países periféricos de obtener un acceso libre de obstáculos para sus productos agrícolas en los mercados desarrollados, sin embargo, no discutirlo en Bali fue clave para el mundo del comercio. Se tradujo en un ahorro significativo de los costos de aduana: entre 13% y 15%, según la Revista Semana.

Hace más de un año, en el Externado capacitamos a los implementadores de los tratados de libre comercio e hicimos unos talleres informativos en varias regiones del país. Hubo entonces quejas sobre el gran número de agentes de aduana que lejos de facilitar los trámites los enredan, entre otras porque no todos los puertos están en línea. Menos funcionarios y reducción de gestiones liberarán recursos para automatizar las aduanas y contar, en todos los puertos, con escáneres que eliminen el arbitrario y poco transparente control selectivo. 

La relevancia de lo acordado por los 159 países en Bali está en la definición de las modalidades técnicas para simplificar y agilizar las tareas de aduana. Estos estándares implican gastos de implementación, aunque se prevén fondos del Banco Mundial, del BID y de otros bancos de fomento que aportarán los dineros para esta automatización, que en los países en desarrollo se aplicará por plazos.

Hasta que las dos terceras partes de los firmantes no ratifiquen el acuerdo no entrará en vigor, sin embargo, las respuestas multilaterales renuevan la fe en la OMC y mantienen viva la esperanza de alcanzar los objetivos de Doha y un acuerdo de comercio justo, en contra de los injustos esquemas bilaterales y regionales. Un fracaso en Bali hubiese sido un golpe a la credibilidad de la OMC.

La Dirección de Aduanas de Colombia, contraria al ahorro, mantiene en nuestro primer aeropuerto -el tercero en movimiento de pasajeros en Latinoamérica- funcionarios y trámites que no dan una buena bienvenida a propios y extraños. La última es que todos los pasajeros deben llenar el formulario de declaración de aduanas, aunque el formulario dice que es uno por grupo familiar. ¿Cuánto cuesta un formato por triplicado diligenciado por cada uno de mis hijos (tres y nueve años), y cuánto cuesta el funcionario que los verifica, archiva y digital?