Analistas

Tarea compartida

La industria aérea ha sido consistente en afirmar que los últimos años han sido bastante desafiantes en América Latina. Nos hemos enfrentado a un escenario macroeconómico complejo, siendo testigos de crisis económicas que han afectado a diversos países del continente y donde las monedas locales se han devaluado fuertemente frente al dólar, encareciendo aún más los costos de la operación aérea. Pese a este contexto, la industria aérea ha realizado grandes esfuerzos por mantener una baja sostenida en las tarifas. Desde Latam Airlines hemos disminuido los precios de las tarifas en los últimos 10 años en  la región, duplicando y en algunos casos, triplicando el tráfico aéreo doméstico de muchos países de América Latina. En Colombia hemos reducido en promedio 30% los precios de los tiquetes en los últimos cinco años lo cual ha contribuido a la masificación del servicio aéreo. Y la tarea continúa. Este año estamos renovando nuestro modelo de viaje doméstico en Colombia y en los otros países donde volamos rutas nacionales, proyectando aumentar en 50% más el tráfico aéreo a 2020, con bajas de tarifas hasta un 20%. Este nuevo salto permitirá que colombianos que nunca han volado lo hagan y que otros que ya lo han hecho vuelen más.

Pero incentivar el tráfico aéreo no es solo tarea de las aerolíneas. Latinoamérica es una de las regiones más costosas en cuanto a cargos a pasajeros y aerolíneas. Si miramos el caso de Colombia, después de Venezuela, es el segundo país de la región con las mayores cargas impositivas en los tiquetes aéreos. Luego del incremento en tres puntos en el IVA y del Impuesto al Carbono como resultado de la Reforma Tributaria sumado a las tasas ya establecidas para los tiquetes, en algunos casos los pasajeros pueden pagar solo en impuestos y cargos de embarque más de 25% del valor de un pasaje a un destino nacional y cerca de 41% en el caso de los destinos internacionales. Si la apuesta del Gobierno Nacional es que el turismo sea uno de los  motores de la economía y convertir a Colombia en potencia turística regional, la labor de permitir mayor acceso al servicio de transporte aéreo debe ser compartida.

La industria aérea latinoamericana ha mostrado ser muy competitiva al hacer  del avión un medio de transporte cotidiano, disminuyendo las tarifas y aumentado la demanda, creando así un círculo virtuoso que nos ha permitido bajar el costo unitario por pasajero. Pero aún queda mucho por hacer, el costo  unitario de cada pasaje en tasas e  impuestos aeroportuarios, que dependen de las autoridades, los concesionarios y operadores, reflejan una realidad muy distinta. No puede ser que los pasajeros paguen cada año más tasas e impuestos aeroportuarios, esto va en contra del crecimiento del turismo.

Es importante la labor que está haciendo el Gobierno en materia de infraestructura aeroportuaria y, sin dejar a un lado la necesidad de las obras y proyectos que aún están pendientes como es el caso de las obras de Eldorado o la reorganización del espacio aéreo, es fundamental para estimular el crecimiento de viajeros en el país, no continuar incrementando las cargas tributarias en el sector aéreo y hacer una revisión a los actuales modelos de concesiones con el fin de incorporar mejores prácticas que sean rentables y auto sostenibles a largo plazo para todos los actores de la industria.

Estamos frente a un desafío histórico que permitirá que la región y en este caso a Colombia sean mucho más competitivos, siendo la conectividad aérea un puente de desarrollo clave para distintos ámbitos económicos. Es tarea de todos poder lograrlo.