Analistas 18/01/2020

Cambiar el chip en la Justicia

Recuerdo la clase de mi profesor en la Universidad de Kyungwoon en Corea de Sur, estábamos en pleno invierno, este profesor recordaba que ese país en 1981 era más pobre que Colombia, y analizábamos los cambios estructurales de ese Estado para hoy ser una de las naciones más ricas y con mejor calidad de vida. Él nos decía que todo era posible con el “Change the Mindset” (Cambiar la Mentalidad).

Pues bien, llegó la hora de cambiar la mentalidad en lo que ahora todos reconocemos como un gran problema en Colombia, LA JUSTICIA. Pero para solucionar estos desafíos debe existir un gran compromiso de cambio de la ciudadanía, de la sociedad civil, de la academia, de los sindicatos, de los empresarios, del gobierno y por supuesto de la justicia misma.

Para abordar este fenómeno me he propuesto hablarle al país sobre las principales problemáticas y las soluciones que en mi criterio y estudio deben asumir las próximas reformas para que se le haga justicia al ciudadano de base que hoy tanto lo reclama. Lo primero es reconocer el problema, siempre he trabajado por una justicia que piense en el ciudadano, buscando la eficiencia y la eficacia, por esto he venido proponiendo en el Congreso y en foros académicos un estudio técnico para que se haga un análisis real, de cuantos funcionarios se necesita en la Rama, en la Fiscalía y en todo el sector justicia.
Cambios que debe proponer un órgano independiente como una universidad, en su facultad de ingeniería industrial o por la OIT, esto arrojaría el resultado que necesitamos implementar en tecnologías, procesos, salarios, recursos humanos y presupuesto para administrar correctamente el sector justicia.
Lo segundo es mirar que está pasando en la salud de los funcionarios, sobre todo la mental y por qué se presentan suicidios, cuáles son las enfermedades mentales más prevalentes y si el estrés laboral no permite que actúen con independencia y con sentido de pertenencia.
Lo tercero es preguntarnos si realmente está funcionando la carrera judicial, no puede ser que un funcionario que lleva 20 años como escribiente de un juzgado o asistentes de fiscal, que se han preparado incluso con especializaciones y maestrías, no sean promovidos, sino que se les deje en encargo porque no tienen la palanca de un magistrado o un político. Basta ya de eso, tenemos que pensar en una verdadera carrera donde el escribiente o el asistente de fiscal terminen como magistrados de corte o fiscales delegados ante la CSJ logrando una verdadera humanización del trabajador. Necesitamos urgente la carrera real y sin “palancazos”.
En cuarto lugar, darle un golpe contundente a la corrupción en la justicia, las estadísticas han demostrado como algunos jueces venales generan alianzas con organizaciones criminales buscando protegerlos, es vergonzoso que estos funcionarios restituyan a unos delincuentes como ha ocurrido con registradores locales, alcaldes, y politiqueros, que negocian con fallos a cambio de grandes sumas de dinero. Por eso, debemos tener cero tolerancia con la corrupción que termina por padecerla el ciudadano que se ve frustrado porque compran al juez o al funcionario judicial y no les reconocen sus derechos. No más injusticias y fallos comprados debemos buscar una verdadera justicia para el ciudadano de a pie.