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¿Qué tanto talento en tú equipo?

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El gran desafío de gerentes de empresas y directores de equipos deportivos es escoger la mejor combinación de talentos y, a partir de allí, brindarles apoyo tecnológico y autonomía responsable para que logren el éxito.

Investigaciones sobre este asunto realizadas en Columbia University por el profesor Adam Galinsky, partieron de la creencia generalizada de que entre más talentos entrara a un equipo, mejores resultados tendrían.

Esta premisa, presente en la dirección de toda clase de equipos deportivos, empresariales y sociales está alineada a las enormes tareas de transformación que hay por realizar en la sociedad que obligan a tener, cada vez más, mejores resultados. 

Los equipos deben conformarse, de tal manera que puedan anticiparse y prevenir sus necesidades. 

Hoy, sencillamente, construimos el mañana que se hace desde hoy y, para lo cual, hay que preparar un buen equipo. Mañana no es una simple extensión de hoy, debe ser el resultado de lo que un equipo haga para propiciar el cambio y la transformación necesaria tanto de una sociedad como para ganar un campeonato. 

El profesor Galinsky concluye que demasiado talento puede arruinar los buenos resultados de un equipo, especialmente cuando los miembros no confían el uno en el otro para hacer su trabajo y no permiten que se maximice el desarrollo de todos los talentos. 

Los resultados de la investigación distinguen diferentes clases de equipos. Hay los que exigen mucha interdependencia en su desempeño y, por lo tanto, demasiados talentos los pueden afectar. 

Los buenos resultados van disminuyendo en la medida en que se adiciona más talento, hasta tal punto que puede colapsar. No obstante, hay equipos que entre más talento, mejores resultados.

Se investigaron los resultados de equipos de baloncesto de la NBA ya que se les exige mucha coordinación e interdependencia. Descubrieron que entre más talento se le adicionaba, sin distinguir las particularidades y exigencias de los roles de cada uno, tenían menores resultados. 

Por el contrario, en los equipos de béisbol de las Grandes Ligas cada uno de los jugadores en su orden al bate pueden producir resultados individuales, luego entonces, más talentos producen mejores resultados.

Desafortunadamente, no es fácil distinguir qué tan cerca está un equipo de tener demasiado talento. Un director deportivo debe entender que necesita gente con diferentes habilidades para que se complementen en sus diferentes tareas y formar un verdadero colectivo que si bien necesita una defensa inquebrantable también requiere delanteros contundentes y armadores ágiles.  Cada uno en su tarea, entre más interdependencia más necesita de resultados que se esperan de cada componente.

Los gerentes tienen que tratar de que sus equipos estén verdaderamente organizados y equilibrados. De nada sirve que todos quieran meter el gol y nadie pone el pase.

En las empresas y en los equipos de gobierno pasa lo mismo. Se necesita que los integrantes del grupo estén perfectamente complementados, con talentos sincronizados. Si se llenan de estrellas, sus resultados cada vez serán menores. Es la gran enseñanza que nos deja esta investigación de Columbia University. 

Si nuestra tarea es propiciar cambios y grandes transformaciones en nuestros pueblos hay que lograr que los equipos de trabajo pasen de turbas desordenadas a verdaderos equipos productivos y exitosos. 

La gerencia los debe poner a funcionar de manera especial. El gerente tiene que ser el virtuoso que extrae lo mejor de cada persona para que dé resultados en función de un equipo. Es la dirección superior la que debe evolucionar y tener el talento para poner a funcionar a todos con productividad y resultados.   

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