Analistas 25/06/2020

Parlamento frente al covid-19

La intervención del parlamento frente al tratamiento de la peste debe que ser materia de revisión. ¿Qué tanto ha intervenido el parlamento frente a las medidas que deben adoptarse frente a una mortal peste como la del covid-19? Es una pregunta válida y necesaria en una democracia contemporánea que, todo ciudadano debe hacer, a fin de revisar las políticas y las instituciones políticas. No se trata de cuestionar por cuestionar, se trata de deliberar para el fortalecimiento de nuestra democracia y del Estado de Derecho.

No es difícil de responder. No ha sido visible el tratamiento legislativo de la pandemia, por parte del parlamento y de los partidos políticos, que hacen presencia en esta institución esencial de la democracia representativa como voceros de la comunidad. Es la percepción que la ciudadanía tiene y que se comparte en todo la Nación. Es una sensación que, suele producirse en estas situaciones, cuando la presencia del parlamento no es la requerida y se cuestiona la efectividad de la salud y de la democracia.

¿Cómo hacer frente a esta sensación? Reflexionando acerca de la génesis de una efectiva presencia del parlamento y de los partidos políticos como los escenarios más representativos de la democracia. Todo tiene un origen, el secreto es identificarlo. No es otro que, la centralización política y el presidencialismo vigente. La misma sensación que se tiene del parlamento y de los partidos, se percibe de las asambleas departamentales y concejos distritales y municipales. Insisto es necesario revisarlo para la democracia y el gobierno representativo. Y, todo esto se origina desde el Congreso de Angostura.

El 15 de febrero de 1819 en la instalación del Congreso de Angostura, Simón Bolívar, en su discurso demoniza al federalismo norteamericano, promueve la centralización política y pide un ejecutivo fuerte bajo la premisa que: “Nada es tan contrario a la armonía entre los poderes, como su mezcla. Nada es tan peligroso con respecto al Pueblo, como la debilidad del Ejecutivo y si en un Reino se ha juzgado necesario concederle tantas facultades, en una República, son estos infinitamente más indispensables”.

El peso de la mentalidad centralista y presidencialista de este discurso del gran Simón Bolívar, marca nuestras instituciones, pero debilita y deslegitima a nuestra democracia, al parlamento, al gobierno representativo y a los partidos políticos. Esta mentalidad está en nuestras instituciones políticas, justifica que el presidente de la república tenga fuertes competencias y todo el poder gubernamental. Así quedó consignado en nuestra constitución política.

Y, en estos tiempos de emergencia los poderes se le multiplican. Hace las leyes y las ejecuta. Esto muestra que, el Estado de Derecho está alterado. Y, los jueces trabajando en casa y no puede ser de otra manera en la emergencia. No se trata de que, el Presidente de la República lo esté haciendo mal. Es evidente que tiene muy importantes logros. Se trata de insistir en la separación y división de poderes y de las funciones de garantía.

Esta es una invitación a reflexionar acerca de lo fundamental. Y, lo fundamental es construir el estado constitucional de derecho y la democracia constitucional. Y, para esto requerimos de una constitución rígida.