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Mercurio gradual, muerte gradual

El 25 de julio pasado se radicó nuevamente en el Congreso de la República un proyecto de ley que había sido archivado en la anterior legislatura, mediante el cual, se propone la erradicación, gradual, del uso del mercurio en la extracción minera del oro durante los próximos 10 años.

Contrario a este propósito, la aceptación de esta norma representará un estímulo categórico a su uso ¿Por qué…?

El proyecto de ley ordena la creación de dos registros: uno, sobre las fuentes del mercurio, y el otro, sobre importadores, comercializadores y usuarios de este elemento químico.

Además, reparte obligaciones entre un significativo número de entidades del Estado, entre las cuales, a algunas se les atribuye la responsabilidad de realizar un diagnóstico y un reglamento técnico.

A los ministerios de Minas, Ambiente y a Colciencias les obliga a iniciar un plan de investigación, de desarrollo e implementación de tecnologías limpias.

De igual manera, le impone a Colciencias, la consolidación de un inventario nacional sobre las investigaciones realizadas en esta materia y la puesta en marcha de un Programa Nacional de Alternativas Limpias que represente un uso seguro del mercurio y el inicio de un proceso de sustitución y eliminación progresiva de este elemento.

El Sena y los ministerios de Educación y Minas, por su parte, deberán ofrecer  capacitación sobre la inserción de tecnologías limpias en los procesos productivos.

Como si fuera poco, se privilegia a quienes usan mercurio mediante incentivos como créditos blandos para el cambio de tecnologías, el montaje de plantas de beneficio limpias, exención de aranceles a la importación de equipos que contribuyan a la erradicación del mercurio y certificación al oro libre de este químico.

Finalmente, el proyecto prohíbe la ubicación de nuevas plantas que usen mercurio y realicen quemas de amalgamas en zonas residenciales, comerciales y donde haya instituciones educativas, lo que representa continuar con estas actividades en otras partes  del territorio colombiano.

Es evidente que esta no sería una ley orientada a la erradicación definitiva del uso del mercurio sino todo lo contrario, una norma que lo estimularía, en razón de los mencionados beneficios de créditos, exenciones, capacitaciones y apoyos públicos ofrecidos para quienes se dedican a esta actividad nociva.

El proyecto de ley debe tener en cuenta que el mercurio es una sustancia altamente tóxica de inmensa peligrosidad para la salud de las personas y el medio ambiente.

Mientras en el mundo se utiliza medio gramo de mercurio para la explotación de cada gramo de oro, en Colombia, se usa hasta 14 gramos de mercurio para obtener el mismo resultado, es decir, casi 30 veces más de lo establecido en los estándares internacionales.

De lo anterior, es fácil deducir que si en Colombia se extrae 9 toneladas de oro,  estamos lanzando, de manera absurda, más de 50 toneladas de mercurio a los cuerpos de agua que van a parar a los organismos vivos que incluye buena parte de la población colombiana.  

Por tal razón, los congresistas deben revisar la pertinencia de este proyecto y adoptar medidas eficaces para erradicar una práctica minera responsable de los gravísimos problemas ambientales y sanitarios que se viven en zonas perfectamente identificadas como La Mojana en la región Caribe y el nordeste antioqueño, muy a pesar de que la minería de oro moderna tiene proscrito el uso mercurio.

Según un reciente estudio del Banco Mundial y la ONG  Conservación Internacional, en zonas bajas como el nordeste antioqueño no debería entrar mercurio al agua porque es asimilado rápidamente por la cadena trófica (cadena alimenticia en un ecosistema).

En zonas montañosas, el mercurio viaja a grandes distancias lo que afecta las bocatomas de los acueductos y por ende a sus poblaciones.

En conclusión, se debe restringir realmente el uso del mercurio e imponer sistemas de medición muy  drásticos  y  precisos para que nuestra gente no siga sufriendo los estragos de la falta de control y de autoridad sobre las operaciones de las multinacionales.