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Las infantas regiones

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La equidad en la distribución del poder fue el tema que expuse ante los miembros de la honorable Corte Constitucional hace pocos días en Barranquilla y aunque no es mi estilo ser monotemático, el creciente maltrato a las regiones que constituyen a Colombia me hace reflexionar sobre un asunto que riñe con la equidad en nuestro país.

En las relaciones entre países que se respetan y se consideran del mismo nivel jerárquico es costumbre que se intercambien funcionarios: Embajadores, cónsules, agregados culturales y militares, ministros plenipotenciarios o ministros consejeros, hecho que naturalmente es de buen recibo para los países que envían sus funcionarios.

De allí que en algunas naciones como Reino Unido, su gobierno envíe Ministros -de los que hacen parte del Consejo de Ministros- a representarlo en Escocia, donde tienen sede territorial permanente; es una manera de decirle a los escoceses “ustedes tienen asiento en el Consejo de Ministros”.

En países como España, hay un Delegado del Gobierno Central en cada una de las Comunidades Autónomas que representa la unidad y soberanía del pueblo español. Esto supone que por muy autónomas que sean las regiones, estas sienten, de alguna manera, cercanía con el gobierno central, pese a los conflictos económicos que afrontan en la actualidad.

En Colombia, la Constitución Nacional dice que los gobernadores, además de ser jefes de la administración departamental son agentes del Presidente de la República: En la práctica, no son ni lo uno ni lo otro.

No son verdaderos jefes porque un jefe sin recursos y sin autonomía suficiente no un es verdadero jefe: es un dependiente. Y tampoco son agentes del Presidente de la República porque al ser elegidos por voto popular le deben obediencia al pueblo que lo eligió y no al ejecutivo central, lo que además indica que no participarán del Consejo de Ministros o decisiones ministeriales.

De tal suerte que, por un lado, no puede resolver los problemas de su Departamento porque carecen de los medios necesarios, y por otro lado, los habitantes de las regiones se sienten desamparados por el nivel central.

En atención a esto y dentro de esa lógica centralista que se viene implementando en Colombia y que seguimos muy de cerca, el Presidente Santos al inicio de su mandato designó ‘padrinos’ para atender las necesidades más urgentes de las regiones, esos ‘padrinos’ fueron varios Ministros, con o sin acceso al Consejo de Ministros, pero Ministros al fin y al cabo.

Hasta allí todo parece estar en el mundo del deber ser, pero, como es natural, estos ‘padrinos-ministros’ no son la solución y les voy a explicar el porqué: una, porque viven en Bogotá, y otra porque sus funciones estatutarias específicas son otras, distintas a estar atendiendo los problemas de regiones.

Pero de todas maneras al Presidente Santos al parecer le “gusta” mucho la idea de hacer presencia en las regiones, así sea con ‘padrinos’ que les importa muy poco sus ahijadas. Tal vez aparezcan el 25 de diciembre ‘regalando’ muñecas en zonas deprimidas mientras que a Bogotá, nuestra ciudad-región, se le nombra toda una Ministra Consejera, la doctora Gina Parodi, lo que suma al contrasentido del concepto de equidad del gobierno Central.

A la luz de esta radiografía los ‘padrinos’ o el ‘padrino’ encarnado en el Presidente Santos no le da el mismo tratamiento a sus ahijadas menores de edad (las demás regiones de Colombia) mientras que a nuestra Capital la trata como Inglaterra trata a Escocia o como España trata a las regiones autónomas.

No obstante, es importantísimo destacar que el análisis sobre equidad regional en Colombia no es contra nuestra capital, jamás, sería de tontos hacerlo, hay que estar en contra del manejo financiero y la implementación de políticas públicas que no fortalecen a las demás regiones y se les trata como destinatarios de un albacea o enajenados mentales.

No es novedad para nosotros que nuestras regiones sean discriminadas por el nivel central al favorecer a unas en detrimento de otras: caso concreto, la inequidad rampante  en la distribución del Presupuesto General de la Nación, del cual a los Departamentos y municipios (todos) solo les corresponde el 10% del total. Siendo así las cosas y si no elevamos nuestro descontento seguiremos esperando las muñecas cada 25 de diciembre.

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