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Analistas 03/02/2022

Karl Popper y el liberalismo

Eduardo Verano de la Rosa
Exgobernador del Atlántico

La democracia contemporánea tiene en Karl Popper a un ilustre filósofo que la fundamenta, justifica y defiende desde una perspectiva del liberalismo con tinte socialdemócrata. La democracia para Karl Popper, en una metáfora, es una sociedad abierta, para que, todas las corrientes del pensamiento puedan competir en un mercado libre de ideas en forma pacífica en un ambiente de pluralismo y tolerancia. Es democracia liberal. Esta, se caracteriza por estar el Estado y los gobiernos, al servicio de los derechos y de las libertades.

Democracia liberal es en esencia la sociedad abierta, por tanto, es un sistema integrado por un conjunto de reglas universales establecidas por las constituciones basadas en la libertad y la paz. Se proscribe en forma categórica el discurso y los actos de violencia en la actividad política, se enmarca dentro del Estado constitucional de Derecho y se debe respetar en forma estricta sus valores, principios y reglas. Es una democracia pluralista.

Popper, es un defensor de las libertades y de los derechos humanos. Su obra de filosofía política por excelencia es “La sociedad abierta y sus enemigos”, un texto de combate de todas las formas de totalitarismo. La contribución de Popper es la defensa de los derechos humanos y de las libertades; muy en particular, contra del terror y la arbitrariedad de los partidos totalitarios. Popper, forma parte de una generación de pensadores que no se rindieron ante la tentación totalitaria. Muy por el contrario, la combatió en primera fila.

Estudio a Popper en este momento político, y a Norberto Bobbio, Luigi Ferrajoli, porque son pensadores de la democracia desde un pensamiento socialdemócrata y desde la perspectiva de la paz y de la no violencia y desde el respeto al derecho y a los derechos.

No es poca cosa lo que siempre está en juego en unas elecciones. Popper, nos permite enriquecer la idea de democracia liberal y de la importancia de evitar la tentación totalitaria, de derecha, centro o izquierda. Pero sobre todo, debe fomentarse la más rica deliberación política en la que todos tengan oportunidad de defender sus puntos de vista. Nadie debe excluirse, todos tenemos derechos a ser escuchados en igualdad de oportunidades.

Popper, deja unas pistas acerca de la democracia, que se resumen así: 1. El Estado es un mal necesario; sus poderes no deben multiplicarse más allá de lo indispensable. 2. La diferencia entre una democracia y una tiranía, es que en la primera puede cambiarse un gobierno sin derramamiento de sangre y en la segunda no. 3. La democracia no suministra más que un armazón político dentro de la que el ciudadano puede actuar de manera libre y desarrollar a plenitud sus capacidades. 4. Somos demócratas, no porque la mayoría tenga siempre la razón, esa no es la clave. Es porque no conocemos mejores tradiciones políticas que las democráticas, y es la menos mala de las formas de gobierno.

Aclara que las instituciones siempre son ambivalentes, por lo que sin fuertes tradiciones democráticas pueden ser manipuladas con perversos fines, caricaturizándola. Por ejemplo, unas elecciones con partidos políticos sin democracia interna terminan siendo el reino de una tiranía.

Se debe garantizar el sistema de frenos y de contrapesos y división de poderes y de un estado descentralizado en lo político, no centralizado, como el nuestro y que no puede proscribirse la autonomía, libertad e independencia de los jueces y que el derecho, es el que dice en forma autónoma los jueces en su libre interpretación. Finalmente, los principios liberales no son dogmas, son doctrinas revisables. Guiémonos por Karl Popper.

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