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‘Joselito Carnaval’ nunca morirá

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Macondo, el mundo enigmático de la región Caribe que salió a la luz a través de las letras de nuestro nobel, Gabriel García Márquez, fue el motivo del Carnaval de Barranquilla 2016. Macondo está más vivo que nunca porque su tradición es enriquecida en la memoria colectiva, que hace presente lo que no puede estar ausente, y porque lucha contra la tragedia del olvido que es vencida por la potencia del orgullo de ser Caribe.

‘Tristezas del alma’, del arjonero Luis Alberto Rodríguez, es un vals caribeño que nada tiene que envidiar a los vieneses, pues tiene la fuerza espiritual para despedir cada carnaval, para expresar melancolía a una fiesta que renace cada 7 de diciembre con la canción “Las Cuatro Fiestas” que interpreta Nurys Borrás, quien presta su voz al maestro Adolfo Echeverría.

Joselito Carnaval no muere, bien lo expresó ‘Gabo’ en su columna de febrero de 1950 en El Heraldo, titulada “En el velorio de Joselito”. ‘Joselito Carnaval’ solamente descansa, hace una pausa en su camino de disfrute, derroche, esplendor y alegría.

Y no morirá porque el Carnaval es patrimonio que el orgullo de la Región Caribe le entrega, en forma generosa y desprendida, a la humanidad para que lo goce y aprenda del mestizaje, la inclusión y la tolerancia que nos identifica ante el mundo.  

Y no morirá porque despierta y estimula el ingenio de todo caribeño, como por ejemplo, el de ‘Gabo’ quien, siendo estudiante en Barranquilla, compuso una poesía al estilo de las letanías que cantan los artistas populares de los carnavales en las que, mediante el uso creativo de las palabras, alegran a todo el que participa. 

Él, declamó: “Mi amigo José Consuegra, 

se queja de su  apellido

porque dice que la suegra

lo tiene ya carcomido”.

Y no morirá mientras siga escuchándose los cantos de las danzas de tradiciones y no se renuncie a las músicas enclavadas en el alma la región, como por ejemplo, las del Torito que con la fuerte voz, Joe Arroyo y el ‘cachaco’ Mingo Pérez dejan salir a la vida lo que orgullosamente el hombre caribe es y seguirá siendo: un ser humano libre que ama y disfruta la paz y respeta al otro para acogerlo en su tierra. 

Cantar por ejemplo: “Pasó un bala rastrera que rozó mi corazón

Pasó una bala rastrera que rozó mi corazón

Pega un grito Salomón al salir de Tasajera

Pega un grito Salomón al salir de Tasajera

Si el toro fuera de azúcar, los cachitos de panela

Si el toro fuera de azúcar, los cachitos de panela

Si yo fuera garrochero cuanta garrocha le diera

Si yo fuera garrochero cuanta garrocha le diera”.

El Carnaval, lugar del espíritu en el que se funde en un solo cuerpo, el mito y la razón, el amor a la vida y la lucha contra la muerte y el mal, siempre estará vivo mientras exista la región Caribe. Es una fiesta para la paz y el disfrute del mundo. ‘Joselito Carnaval’ no puede morir, es imposible que muera, él vence al Garabato de la Muerte y lo vence con generosidad, música, danza y alegría.

‘Joselito Carnaval’ descansa en la Hamaca Grande al lado de Adolfo Pacheco y las cumbias de los Gaiteros de San Jacinto y Andrés Landero mientras los jóvenes se deleitan con Barranquilla y comen pizza escuchando un cuarteto de jazz cualquier viernes o sábado en Mazzino frente al parque José Martí o salsa brava en una taberna como la Troja. ‘Joselito’ no deja de conspirar para que la alegría del próximo carnaval esté garantizada y mantiene trabajando su ingenio para la felicidad de la  humanidad. ‘Joselito’ es el más puro sentir Caribe.

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