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El fútbol, una empresa que evoluciona

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La organización y manejo del mundo del fútbol es la controversia principal en la que participan dirigentes, entrenadores, periodistas y, en especial, los hinchas apasionados quienes, finalmente, son los que mandan.

En Argentina se dice que el fútbol está entre el gobierno y el desgobierno porque sus grandes equipos quieren recuperar el poder y actuar más en función del bien común y no solo en defensa de las circunstancias del día a día. Alegan que no saben en qué campeonato van a jugar ya que intervienen en diferentes copas. Lo mismo ocurre en Europa.

Al gobierno le toca intervenir y garantizar la disciplina, por la importancia que reviste el fútbol para la sociedad.

Del Barcelona, por ejemplo, se dice que tiene problemas de identidad lo que genera intranquilidad entre sus seguidores. Enfrenta tres retos: la gradual desaparición de sus figuras emblemáticas, competidores cada vez mejor preparados y la necesidad de apoyar la causa catalana.

La crisis que vive el Barcelona se acentuó con la debacle de la Selección España en el mundial de Brasil, ya que el Barcelona es su base. Tiene, además, los problemas de impuestos de Neymar y Messi que pueden repercutir en su disposición anímica. 

Barcelona tiene que definir cuál será su verdadera identidad: más catalán, más europeo o más universal.

Por lo pronto, ha contratado jugadores de Alemania, Croacia, Uruguay, Francia, Bélgica por más de US$180 millones lo que obviamente repercutirá en su personalidad catalana que es lo que la gente reclama. La eterna discusión gira alrededor de si el equipo debe jugar para lucir la estrella o si las estrellas deben acoplarse al equipo.

Por su parte, el Boca Junior, del cual todo Buenos Aires está a la expectativa ante la salida de Bianchi, entra en una nueva etapa: La dirección de Arruabarrena quien promueve su filosofía simple de ‘para que el hincha nos apoye tenemos que matarnos por la camiseta’. 

La Directiva acaba de terminar el tercer virreinato de Bianchi. En su primer ciclo (1998-2001) logró ganar seis títulos con 437 goles. En el segundo ciclo (2003-2004) ganó tres títulos, y en este tercero, su eficiencia disminuyó ostensiblemente.

Creyó que su esquema podría rendir lo mismo que en las dos etapas anteriores, pero para muchos no estaba actualizado. Esta vez lo vieron con una defensa más adelantada, buscando refuerzos en puestos donde creía tener soluciones internas y empezó a trabajar más en función del adversario. Se considera que cometió muchos errores: Bianchi dependió mucho de Juan Román Riquelme, un ídolo que se fue y dejó un mal ambiente y poca identidad de equipo.

Bianchi quería seguir, pero tuvo que aceptar a regañadientes la decisión de la Junta y el presidente del equipo, Daniel Angelici, quienes no quisieron exponerse a un retiro masivo de la hinchada.

El River de Teo, por el contrario, tiene una racha de 11 partidos invicto con Marcelo Gallardo como director técnico y parece que romperá sus propios records. Según él, la clave está en que todo el equipo cree en lo que hace y ha dado gran prueba de carácter en los últimos partidos. Responden con gran humildad, son solidarios y todos son protagonistas, no hay individualidades que se potencien o que se lleven toda la gloria de los partidos. Deben seguir jugando de la misma manera porque el ritmo es muy pesado por los varios campeonatos en los que participan y deben jugar cada tres días. 

El fútbol requiere decisiones de sus dirigentes, capacidad de convocatoria, levantar la voluntad anímica del equipo con sus entrenadores a la cabeza y fortalecer la capacidad física, mental y emocional de los jugadores para mantener el espectáculo andando. La hinchada, que manda, solo respeta y quiere: RESULTADOS.

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