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El camino de Duque

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Eduardo Verano de la Rosa Exgobernador del Atlántico

El remate de gobierno del presidente Iván Duque encontró su camino con el coronavirus. Tiene un plan de desarrollo con metas y propósitos definidos, pero él será recordado por el manejo que le dé a la pandemia.

Cada presidente es identificado con un tema específico: Gaviria con la Constitución del 91, Samper el Sisbén, Pastrana con la búsqueda de la paz, Uribe y su lucha contra la guerrilla y Santos por acuerdo de la paz con las Farc.
Para Duque este es un momento decisivo, por eso se ha organizado una política integral. Sus contradictores desconocen su eficacia, pero en las encuestas, la gente admite el avance.

Clave la unidad nacional, despertar pasión y poner orden en todos los niveles. Lo prioritario es pasar la tormenta y conducir, en esta primera etapa, la salud y la economía tal como se ha hecho, con toques de queda, cuarentenas, parálisis del transporte aéreo y distancia social. Hay que evitar la muerte y el hambre a toda costa.

Aún no hay información exacta de cómo será el proceso de recuperación de la economía mundial, porque todavía estamos en la tormenta. Es muy difícil preguntarle a un piloto en medio de las turbulencia cómo será el final del vuelo. Hay que salir primero de la situación.

Los economistas tienen un gran desafío: estudiar y cuantificar los recursos necesarios para un manejo económico integral que combine distintos escenarios de inversiones y apoyos que debe hacer el Gobierno Nacional.
Habrá nuevas teorías y nuevos capítulos en los libros futuros que estudien esta tormenta económica que ni siquiera tiene nombre aún. Los expertos no saben si es un “crash” momentáneo o una recesión prolongada. La información que hay sobre lo que ocurre es prematura. No tenemos la foto ni la película definitiva.

Duque debe dedicarse a tres grandes frentes de trabajo: el manejo de la salida del túnel, diseñar cómo será la recuperación de la economía después de esta crisis y la continuidad del trabajo del Gobierno como se tenía previsto porque esto no se puede paralizar. Entonces, son dos equipos diferentes: el que busca la salida del túnel y el que materializa el plan de desarrollo.

Importante la actitud que refleja el presidente en su programa de televisión: preocupado, comprometido y especialmente sensible ante los más afectados. Hay que implementar las medidas de protección necesarias para apoyar a los empresarios y trabajadores informales. Así como se programan subsidios a la nómina formal, también hay que dar solución a los informales.

La misma Presidencia tiene que liderar un proceso creativo, alegre y dinámico ahora que todos tenemos tiempo para pensar cómo reducir pobreza y desigualdades, y modernizar la economía. Hay que evitar lo fácil: caer en el pesimismo y el lamento constante. Estimulemos un juego virtuoso entre las mejores ideas que haya para recuperarnos.

En Estados Unidos hay apoyos a las pequeñas empresas por US$350.000 millones, el objetivo es mantenerlas abiertas a través del pago de sus nóminas y gastos fijos. En Colombia también lo estamos haciendo de acuerdo con nuestros recursos. Ideas importantes para dar apoyos económicos a la gente son la renta mínima básica propuesta por el jurista italiano Luigi Ferrajoli hace muchos años, y el impuesto progresivo a la riqueza de Thomas Piketty. Hay mucho trabajo para avanzar. ¡Avancemos!

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