Analistas

Crece la audiencia de Colombia, país de regiones

Jorge Zalamea, en su extraordinaria poesía, El sueño de las escalinatas, invita a todos a soñar en una nueva realidad, una realidad construida en consenso participativo.  

Siguiendo a Zalamea, el nuevo movimiento político, Colombia, país de regiones,  invita a construir una nueva realidad justa, plural, incluyente y tolerante que ilustre de la mejor manera a Colombia como es: un  país de regiones.

Acuden a ese llamado dirigentes de distintas denominaciones. Lo hicieron en forma entusiasta y razonable el pasado 10 de octubre en las instalaciones de Comfamiliar sede Norte en Barranquilla, fecha histórica de la independencia de Colombia que coincide con la salida de los últimos españoles del territorio nacional en 1821.

Durante el lanzamiento de Colombia, país de regiones, Horacio Serpa Uribe, en forma clara, expresó su compromiso con la causa de la autonomía regional, compromiso que resulta de la convicción de la necesidad de rediseñar el Estado colombiano al reconocer que el poder político debe reflejar este llamado insoslayable.

De su experiencia como uno de los presidentes de la Asamblea Nacional Constituyente creadora de la Carta Política de 1991, señaló en su discurso que los avances regionalistas y autonómicos han sido reversados y se requiere resolver definitivamente el problema de la autonomía regional en beneficio de la paz.

Al lado de Serpa, estuvo presente Carlos Wittacker, dirigente de nuestro archipiélago de San Andrés y Providencia quien manifestó que como muestra del colombianismo-sanandresano y de la búsqueda de la autonomía para fortalecer la unidad de la Nación se vinculaban sin limitaciones a Colombia, país de regiones.

La voz del Archipiélago se escuchó contundente en ese recinto. “No hay nada mejor que sentirse uno verdaderamente colombiano es que podamos  participar de forma directa en la administración autonómica de nuestros  destinos antes de que nos manejen desde lo alto y lo lejos del poder central. La forma actual del poder político debe ser revisado porque debilita la unidad nacional”.

En el acto de lanzamiento, Colombia, país de regiones no podía faltar la mujer, la mujer de nuestros Llanos Orientales. Asumió la vocería  Lucenith Gross quien confirmó que en las extensas llanuras se escucha el grito de reclamo de una inmensa mayoría que exige que sus asuntos deban ser decididos por sí mismos.

Los habitantes del Urabá, por intermedio de Celimo Rumaña, lo primero que manifestaron fue que como caribeños desearon haber participado en el Voto Caribe, pero no se les permitió. En forma categórica dijo que eran antioqueños, más no paisas, y esa diferencia, solamente podía ser reconocida en Colombia, país de regiones.

Cuestionaron radicalmente el modelo centralista de distribución del poder en el territorio.  Identificaron que el actual modelo es excluyente, poco plural y poco tolerante. Mantiene en minoría de edad a los habitantes de las regiones periféricas. El Urabá exige la superación de la exclusión que es escuchada y estudiada en la nueva alternativa que representa Colombia, país de regiones.

De Sucre, estuvieron presentes los promotores del autonomismo de esa región caribeña caracterizada por su clara visión y compromiso radical de cómo debe ser el Estado de Autonomías Regionales a construirse. Del Golfo de Morrosquillo, la delegación fue encabezada por Eloy Anaya, Luis Andres Arroyo, Edgardo Villarraga, Julio Carrascal.

Intelectuales de distintos saberes dijeron presente: Rachid Nader Orfale, Angel Tuirán, Pedro Aragón Canchila, Juan Pabón Arrieta, entre otras destacadas personalidades que además incluyen a sindicalistas de la región Caribe quienes dejaron rubricado que la lucha sindical hace parte de las garantías de Colombia, país de regiones.   

Crece la audiencia como dijo Jorge Zalamea. Reitero mi invitación a toda la Nación, a todos los partidos y movimiento políticos, a todo lo diverso a que construyamos una gran Nación con un modelo constitucional de Autonomías Regionales que le permita a cada zona del país autogobernarse, sin la interferencia de un poder lejano y autoritario.