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Armas que matan niños

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Estados Unidos se conmociona una y otra vez por la serie de accidentes mortales que involucran a los niños con las armas de fuego.

 
En Kentucky, hace pocas semanas, un niño de cinco años mató a su hermana de dos con un rifle 0.22. Hace un mes, en Tampa, un padre dejó una pistola de 9 mm al acceso de su niño de 3 años que la accionó y se mató. 
 
Esa misma semana, en Houston, el padre de un niño de 5 años dejó cargado su rifle 0.22 que accidentalmente el pequeño disparó causándole la muerte, instantáneamente,  a su hermana de 7 años. 
 
La estadística es asombrosa: cada tres días hay un accidente con niños que no superan los 9 años, en los que generalmente el saldo es mortal porque resultan muertos o matan a un familiar.
 
Mucha gente dirá que son accidentes inevitables en una nación donde hay más de 300 millones de armas, casi que hay un arma por persona, que prácticamente se venden sin ningún control ni restricción tanto en el mercado legal como el ilegal. 
 
La gran pregunta es: ¿Cómo reducir estos accidentes? ¿Puede hacerse a través de leyes o de normas que impidan o reduzcan la venta de armas?
 
Hay, obviamente, dos posiciones al respecto: quienes defienden y promueven, de manera tajante, ponerle límites a su uso y, por otro lado, están los que ubican por encima el derecho al libre acceso a las armas como la Asociación Nacional de Rifles. 
 
A estos dos enfoques se suma quienes abogan por una masiva e inteligente compaña de prevención de violencia dirigida, principalmente, a los padres de familia para que acostumbren a sus hijos a preguntar si hay armas en las casas que visitan. 
 
La idea es que se mantengan lo más alerta posible para que haya una tranquilidad construida con la convicción colectiva de que siempre será mejor una sociedad sin armas. 
 
Así como ha habido campañas exitosas para prevenir el uso de las drogas, especialmente contra el cigarrillo, es prioritario que esta nueva generación crezca con la mentalidad de que el uso de las armas es inapropiado.
 
Por eso se está haciendo mucho énfasis en mensajes en programas de radio, televisión, libros y publicidad por todas partes en la que se promueve la seguridad contra las armas. 
 
Los mensajes  simplemente les recuerdan a los dueños de las armas que las deben mantener en lugares seguros,  y a los niños que no deben jugar nunca con estos artefactos. 
 
Las campañas también hacen referencia a estadísticas sobre el uso y abuso de las armas. Sostienen los expertos en publicidad que si ese ‘lavado del cerebro’ se hace de manera masiva y emotiva se logrará un cambio de actitud con respecto al uso de las armas. Esa podría ser una experiencia positiva, en la cual, el gobierno debe prestar especial atención.
 
Campañas para prevenir el No uso de armas debe tener a los padres de familia como su principal objetivo, la meta debe ser asumir tal responsabilidad. En Colombia debemos hacer lo mismo.
 
Hay quienes sostienen que debe haber responsabilidad hasta en lo penal para quienes dejen un arma de fuego al alcance de los niños, por considerarse una conducta culposa, es decir, por no haber guardado las prevenciones de rigor para evitar accidentes fatales.
 
A través de mensajes contra las armas, los niños y jóvenes podrán crecer con la conciencia de hacer parte de una sociedad donde las armas sean monopolio del Estado.
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