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Un análisis integral del mercado de gas natural realizado por Econometría Consultores con el apoyo de Divisa S.A.S. concluye que la disminución de la producción nacional hará cada vez más necesaria la importación para la adecuada atención de las necesidades de abastecimiento interno, e identifica a la Regasificadora de La Guajira (Ballena) como la alternativa de mayor importancia para fortalecer la seguridad energética y, especialmente, reducir el riesgo de escasez de este combustible en el interior del país.
Colombia vivirá una transformación estructural de su mercado de gas natural en los próximos años, por lo que requerirá ampliar su infraestructura de importación para garantizar el abastecimiento durante la próxima década. Esta es una de las principales conclusiones del análisis prospectivo que evaluó la oferta, la demanda, la infraestructura de transporte y los proyectos de importación, mediante un modelo que incorpora múltiples escenarios de producción nacional y evolución del consumo para el período 2026-2035.
El estudio de Econometría Consultores observa que el país enfrentará un déficit creciente de gas natural si continúa la disminución prevista de la producción nacional y no se desarrollan oportunamente nuevas fuentes de suministro. Bajo el escenario identificado como más probable, la producción nacional disminuiría cerca de 34% entre 2026 y 2030, reflejo del agotamiento progresivo de varios de los campos que abastecen el mercado colombiano.
Ya se observan efectos de ese déficit. El país viene enfrentando una pérdida importante de demanda industrial, causada principalmente por la incertidumbre en el suministro. Ante la menor confiabilidad del servicio y el aumento de los precios, numerosas empresas han migrado hacia combustibles alternativos como gas licuado de petróleo (GLP), carbón y fuel oil para garantizar la continuidad de sus operaciones. Esta sustitución, además de efectos en costos, tiene implicaciones ambientales al reemplazar el gas natural por combustibles con mayores emisiones contaminantes.
Aunque el análisis incorpora la entrada en producción de nuevos desarrollos, concluye que estos, aun siendo estratégicos para el futuro energético del país, no alcanzarían a compensar completamente la reducción de la oferta nacional, especialmente porque solo comenzarían a operar a finales de esta década y sus volúmenes son aún inciertos. Como consecuencia, las importaciones de gas, históricamente utilizadas como respaldo esencial para la generación termoeléctrica, se convertirán en un componente permanente del abastecimiento nacional.
Este cambio representa una transformación estructural para un mercado que durante décadas se apoyó principalmente en la producción doméstica y, especialmente, en los campos del piedemonte llanero (Cusiana y Cupiagua).
La reducción de esa oferta obliga a planificar un esquema en el que la infraestructura de importación por la costa atlántica y la de transporte hacia el interior del país jueguen un papel tanto o más relevante que el desarrollo de nuevos campos.
El estudio evaluó el estado de avance y el aporte de los principales proyectos de importación identificados en el país. Tras analizar aspectos regulatorios, técnicos, logísticos, económicos y de integración al Sistema Nacional de Transporte, identificó como los más viables: la ampliación de la terminal de Spec, la importación a través de Puerto Bahía, los proyectos de PIO LNG y Caribe LNG, y la Regasificadora de La Guajira (Ballena).
Esta última presenta una ventaja importante: su localización coincide con un nodo estratégico del Sistema Nacional de Transporte (Ballena) que facilita el transporte de gas hacia el interior del país, región que sería la más afectada por los déficits de oferta. Esto aumenta el valor estratégico de Ballena como punto de entrada de nueva oferta importada. Por esta razón, es de gran valor que la Regasificadora de La Guajira (Ballena) haya sido calificada por la Unidad de Planeación Minero-Energética (Upme) como proyecto Ipat -Infraestructura Prioritaria del Plan de Abastecimiento de Gas Natural-.
Los resultados de la modelación muestran que, sin la Regasificadora de La Guajira (Ballena), los proyectos actualmente previstos no serían suficientes para garantizar el abastecimiento nacional en todos los escenarios analizados. Colombia registraría déficits de suministro a partir de 2028, con un efecto especialmente importante sobre el centro del país.
Este resultado se mantiene incluso bajo supuestos conservadores de recuperación de la demanda industrial. El estudio modeló un restablecimiento apenas parcial de los consumos perdidos durante los últimos años, supuesto prudente frente a las expectativas de crecimiento de la economía colombiana. Una recuperación más dinámica de la economía y de la industria podría incrementar la demanda de gas y hacer más exigentes las necesidades de abastecimiento.
La situación se vuelve particularmente crítica durante períodos con fenómeno de El Niño. En estos aumenta considerablemente la generación térmica requerida para respaldar el sistema eléctrico nacional y, con ella, la demanda de gas natural. Bajo estas condiciones, los proyectos actualmente contemplados no lograrían cubrir completamente los requerimientos del mercado, lo que incrementaría el riesgo de restricciones para algunos sectores consumidores de electricidad.
En este contexto, la Regasificadora de La Guajira (Ballena) tendría un papel especialmente relevante como respaldo del abastecimiento del interior del país ante un nuevo fenómeno fuerte de El Niño, como el que se espera para el presente año. Su capacidad para incorporar gas importado y aprovechar la infraestructura que conecta la Costa Caribe con el interior permitiría disponer de una fuente de suministro cuando la mayor generación térmica eleve las necesidades de gas.
Dentro de los escenarios evaluados, la Regasificadora de La Guajira (Ballena) es el proyecto que produce el mayor impacto positivo sobre el balance nacional de oferta y demanda. Según las simulaciones, su entrada en funcionamiento, prevista para 2028, permitiría eliminar los déficits en condiciones normales de operación, reducir significativamente el riesgo de desabastecimiento en el centro del país, fortalecer la atención de la demanda durante eventos climáticos extremos y proporcionar una fuente competitiva de suministro para el interior.
Las simulaciones muestran que, incluso cuando entren en producción nuevos desarrollos nacionales como Sirius, la Regasificadora de La Guajira (Ballena) continuará siendo necesaria durante la próxima década.
En los distintos escenarios, el país seguiría requiriendo volúmenes considerables de gas importado para atender hogares, comercio, industria y generación eléctrica, lo que confirma que las compras externas pasarán a desempeñar un papel estructural en el abastecimiento nacional.
Finalmente, Econometría Consultores concluye que garantizar la seguridad energética exigirá avanzar simultáneamente en tres frentes: promover nueva producción nacional, fortalecer la infraestructura de importación y ampliar oportunamente la capacidad del sistema de transporte.
En este esquema, la Regasificadora de La Guajira (Ballena) es especialmente importante para garantizar el abastecimiento del centro del país y fortalecer su respuesta frente a períodos de mayor demanda, como los asociados al fenómeno de El Niño.
Solo una planificación coordinada entre producción, importación y transporte permitirá asegurar un suministro suficiente, competitivo y confiable para acompañar el crecimiento económico y responder a las necesidades del país durante la próxima década.
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