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Analistas 06/08/2022

Resolviendo pobreza y desigualdad

Diego Gómez
PhD, Profesor EIA, Director ECSIM

La desigualdad está determinada más por la pobreza y su persistencia que por los ingresos que obtienen quienes si están integrados a la generación de bienestar. Un ejercicio de análisis estructural en economía nos permite profundizar esta dinámica social. La tarea es simple. Tomamos una sociedad en particular, para el caso, la ciudad de Bogotá con los datos obtenidos de la Gran Encuesta Integrada de Hogares (Geih) del Dane. Clasificamos los hogares en 10 deciles de ingreso y obtenemos los promedios de ingreso por decil.

Con estos datos podemos construir en una hoja electrónica un esquema que nos realice el cálculo del Índice Gini y, además, nos permita experimentar con base en esta estructura de datos. La revisión de los datos de Bogotá y las demás ciudades del país muestran cómo es de esperar unos deciles inferiores con ingresos muy bajos. El primer decil está por debajo del umbral de indigencia y para todas las ciudades la pobreza persiste hasta el tercer decil. Varias de ellas tienen 5 deciles en pobreza, es decir, la mitad de la población es pobre.

Un primer experimento consiste en quitarles 10% del ingreso a los deciles de mayor ingreso y repartirlo a los deciles de menor ingreso. Esto tiene un efecto positivo en el Gini, baja del 0,54 a 0,47. Esta acción no tiene efecto en el PIB de la ciudad, no hay variación en la producción o demanda, solo un cambio en asignación.

Tampoco se cambian las condiciones de capacidades e inclusión de la población pobre, siguen sin empleo, sin inclusión social y sin dinámicas de construcción de capacidades.

El segundo experimento es más interesante. Evaluamos una estrategia en la que los tres deciles inferiores tengan un ingreso que les permita superar el umbral de pobreza, un poco más de un mínimo. Esto se logra bajo el supuesto que los micro, pequeños y medianos empresarios logren expandir sus empresas en una cuantía tal que generen esos empleos de baja calificación que pueden ser atendidos por esa población en estado de pobreza y limitación de capacidades. En este proceso de crecimiento, estos empresarios también ampliaran su ingreso. El impacto es bien distinto. El Gini cae a niveles del 0,43, la población supera la pobreza y entra en una dinámica de construcción de capacidades. Todo esto nos lleva a una economía que crece más de un 14 por ciento.

Los resultados de este experimento se pueden contrastar con las estructuras de ingreso de países Ocde que muestran como efectivamente, la desigualdad de ingreso se resuelve con la generación efectiva de ingresos en los deciles bajos. Los malos Gini son resultado de estructuras sociales precarias en las que grandes grupos de población no están integrados a la generación de bienestar. La desigualdad y la pobreza se resuelven construyendo sociedad, no generando asistencialismo.

El análisis comparativo de ciudades en Colombia nos evidencia conclusiones similares. Las ciudades con mayor número de empleadores tienen menores niveles de pobreza e indigencia. Hay un grupo con más de 3,5% de empleadores sobre la población económicamente activa, como Medellín y Cali, este grupo tiene menos de 28% de pobreza para 2021. En el otro extremo están las ciudades que tienen menos de 1,5% de empleadores, como Cartagena y Barranquilla, que tienen indicadores de pobreza superiores a 40%.

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