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Analistas 16/08/2022

Parálisis vía impuestos

Diego Gómez
PhD, Profesor EIA, Director ECSIM

Latinoamérica vive un estado de estancamiento pertinaz con crecimientos muy bajos en los últimos setenta años. Un factor determinante son los altos impuestos que se cobran a las empresas en la región. Según el indicador del Banco Mundial del nivel de impuestos sobre utilidades de las empresas, la región tiene cargas impositivas que superan 60%, Colombia está en 73% y esto se aumentará con la reforma tributaria propuesta.

El mecanismo operativo de la parálisis impositiva es vía debilitamiento de las inversiones. Las empresas se crean o expanden como resultado de proyectos de inversión que cumplan con los requisitos de rentabilidad. Bajas tasas internas de retorno implican que los proyectos no se realicen (esta tasa se calcula luego de impuestos). La lógica es simple, países con mayores impuestos a las empresas limitan la rentabilidad de los proyectos. Un proyecto de inversión que sería rentable en un país con bajos impuestos como Corea o Canadá, es inviable en Latinoamérica.

Los impuestos canibalizan la capacidad de crear, emprender y aprender de las sociedades inviabilizando nuevos proyectos empresariales con los que se pueden cambiar los patrones de especialización existentes. Tampoco se pueden trasformar los niveles de productividad de los empleos. Estos niveles dependen del valor del producto, no de la eficiencia de los recursos. Dependen del numerador de la ecuación, no de su denominador. En Latinoamérica no hemos podido entender que los impuestos están perpetuando el subdesarrollo.

Sin emprendimientos no hay creación de empleos. El núcleo central de una sociedad desarrollada e incluyente es la estructura de ocupación. Una familia con sus jefes de hogar con empleos formales no requiere subsidios y está en condiciones de aportar integralmente a la sociedad. Los buenos resultados en el índice de Gini se derivan de esta estructura de ingresos, no de los subsidios. En una sociedad como la latinoamericana, con desempleos superiores a 8%, informalidades de más de 40% y pobrezas por encima de 30%, la solución estructural está en la creación de empleos no en los subsidios. El núcleo de la política social debe ser la creación de empleos y la superación de los subsidios. Los subsidios son síntomas de una sociedad precaria, y no entendemos como sociedad que los impuestos están inhabilitando la solución estructural.

Colombia atraviesa en este momento en una situación inédita de alta dinámica de generación de empleo. Entre mayo de 2021 y mayo de 2022 creamos 2,2 millones de empleos, un crecimiento de 11%. Para junio 2022 el empleo industrial estaba creciendo en 13,5%. El reto de este gobierno debería ser consolidar estas dinámicas, no destruirlas. Esta propuesta de reforma llamada “La reducción de la deuda social, la igualdad y la justicia social” destruirá el proceso reciente de mayor construcción de inclusión social que hemos tenido en las dos últimas décadas.

Esta reforma hará un daño enorme, no resuelve los problemas fundamentales de equidad e inclusión y en cambio genera y agrava los problemas estructurales que ya traíamos. Captura dinero que la sociedad tiene para ahorro e inversión y lo toma para inevitablemente aplicarlos mal, ya que 6 de cada 10 pesos de subsidios están llegando a personas que nos los necesitan y estos irremediablemente seguirán el mismo camino de aplicación.

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