Analistas

¿Por qué estamos cruzados de brazos?

Algo muy grave está pasando delante de nuestros ojos y no estamos haciendo absolutamente nada. Las señales son más que evidentes, llegan de todas partes, pero estamos evadiendo el tema como si la cosa no fuera con nosotros. Hasta que sea demasiado tarde. O quizás ya es demasiado tarde. En la última semana se conocieron una serie de informaciones sobre el peligro real que representan las redes sociales.

La revista británica The Economist, palabras más, palabras menos, argumentó la semana pasada que las redes se han convertido en la verdadera amenaza que se cierne contra la democracia. En Colombia apenas un analista habló del tema. También la semana pasada, en un evento en Filadelfia, uno de los cofundadores de Facebook, Sean Parker, aseguró que la manipulación cerebral a la que esta red social está sometiendo a sus usuarios, causará un daño a gran escala a varias de las próximas generaciones. Otros dos personajes claves en Facebook se pronunciaron en términos similares.

¿Cómo no ponerle atención a esto? Recordemos que son más de 2.000 millones de personas las que usan Facebook en el mundo: casi el 30% del planeta. En Colombia, por ejemplo, 30 de nuestros más de 47 millones de habitantes, tienen una cuenta en esta red. Las redes están diseminando veneno por doquier, advierte The Economist. “Sin información decente, civilizada y conciliatoria, las sociedades resuelven sus diferencias recurriendo a la coerción”, agrega. Y razón no le falta.

Solo hay que darse un garbeo por Twitter para comprobar que cada día es peor el grado de mezquindad con el que razonamos. A esto no ayudan los políticos, que aportan su cuota permanente de gasolina para seguir incendiando el discurso diario. Estos comportamientos no auguran nada bueno. Pese a la evidencia de la enorme influencia negativa que ya tienen las redes en la vida real, los gobiernos, que son los únicos que tienen la fuerza suficiente para corregir estas desviaciones, no han hecho absolutamente nada. Washington está comenzando a pellizcarse, pero tímidamente.

En Colombia, país tan proclive a la polarización, violencia, mezquindad y mentiras, sorprende que estemos dormidos con el tema. Se pregunta uno si todo este fenómeno de #NoticiasFalsas y estrategias de comunicación oscuras se permiten porque benefician los intereses de los políticos más poderosos. ¿Cómo es que ningún candidato ha planteado siquiera hablar del tema?

Por otra parte, y no menos preocupantes, son las palabras de Sean Parker y de Roger MacNamee, uno de los primeros inversionistas en Facebook. Ambos aseguraron que desde su concepción, Facebook desarrolló una plataforma consciente de cómo aprovecharse de nuestras debilidades psicológicas. Facebook “combina conscientemente la tecnología con técnicas de persuasión desarrolladas por propagandistas y la industria del juego en modos que amenazan la salud pública y la democracia”, escribió MacNamee en el diario The Guardian, que valga la pena recordarlo, tiene una guerra cazada con Facebook.

A su vez, el ingeniero que desarrolló el botón de ´Me Gusta´, Justin Rosestein, indicó que las redes han sacado lo peor de la humanidad. Y tristemente, en estos casos, quienes no hacen nada, son los papás. Sus familias se están resquebrajando y no se están dando cuenta de ello. ¿Perdimos la batalla?