Analistas

María, José y Felipe, gracias

Somos muy dados en Colombia a no reconocer el trabajo de los otros. Nos genera envidia y resentimiento el mirar al lado y resaltar el logro ajeno. Peor aún, hacemos hasta lo imposible para que esas personas fracasen. Si nosotros no lo podemos hacer, no toleramos que lo hagan los demás. Así somos los colombianos.

Con esta idiosincrasia tan particular, cuesta imaginarse que haya personas que apuesten por cambiar el país y el mundo. Pero las hay, colombianos a los que les resbala lo que piensen los demás y contra viento y marea, contra las advertencias de familiares y amigos, emprenden cuanta idea tienen para mostrarnos que el mundo sí se puede cambiar.

Pero por fortuna tenemos ciudadanos ejemplares que se han valido de una voluntad de hierro, mucha tenacidad, obstinada persistencia y sobrada verraquera, para tratar de cambiar el destino de cientos de miles de personas cuya vida no ha sido fácil y fueron marcadas por el conflicto y la pobreza.
Tres de esos colombianos son María López, José Aguirre y Felipe Jaramillo, los creadores de Detonante, un maravilloso proyecto, único en América Latina, que busca contar, conectar e inspirar en un marco de cultura, entretenimiento y música. Este proyecto, es importante subrayarlo, le apostó a la región más olvidada y discriminada del país: el Chocó.

Con entusiasmo juvenil, montaron hace tres años un festival de tres días como pocos aquí, apostándole a culturizar el entretenimiento y a llevar el entretenimiento a los temas profundos, sociales y ambientales.
Para que no fuera flor de un día, se comprometieron a hacer 10 ediciones. De momento han llevado a artistas como Alexis Play, Bomba Estéreo, Willie Colón, El Freaky, Chocquibtown, El Colegio del Cuerpo y Café Tacvba, entre otros.

No solo eso, en los conversatorios han contado con figuras como Arturo Calle, Wao Solo, Daniel Samper, Mario Hernández, el vicepresidente de la República, Óscar Naranjo, Josefina Klinger y el director de cine chocoano Johnny Hendrix.
Todo esto es muy fácil escribirlo, pero para lograrlo destinaron cientos de horas de su tiempo para hacerlo realidad. Han viajado por todo el país, se han reunido con los personajes que han convocado, con muchos otros que no han aceptado aún, han hablado con centenares de empresas privadas y otro tanto de corporaciones públicas.

Y todo esto con un solo propósito: poner al Chocó en el imaginario colombiano. Sacarlo de ese desprecio histórico al que ha sido sometido. Además, con Detonante han ido adelantando proyectos sociales y ambientales en pro de fortalecer el turismo, la empresa, la cultura y el medio ambiente del departamento, en busca de abrirles esperanzas a sus habitantes y hacerles ver que todo es posible con voluntad.

Uno de los logros más importantes que han conseguido con Detonante es la construcción de la primera planta de biotransformación de la región, que ha evitado que ocho toneladas diarias de basura contaminen el Atrato, ese río imperial abandonado por todos. ¿Su visión? Cambiar radicalmente el manejo de residuos sólidos urbanos.

Quizás María, José y Felipe, sin darse cuenta, están cultivando a los líderes chocoanos del futuro que algún día desplazarán democráticamente a esos políticos corruptos y descarados que acabaron con el Chocó y sus habitantes. Y ya con eso, habrán cambiado el mundo. Muchas gracias. Y Jenny Lao.