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La llegada de la ropa inteligente

No, a Colombia aún no llega, lástima, pero pronto llegará a Estados Unidos. La primera prenda de ropa, para venta al público, cuya tela es sensible a la tecnología táctil. Es decir, la primera prenda inteligente de verdad.  

Se trata de una chaqueta, la Trucker, desarrollada conjuntamente por las empresas Levi’s y Google. Fue un proyecto de casi dos años que sufrió varios retrasos a lo largo del camino, pero que finalmente verá la luz en septiembre.

El mundo lleva unos cuantos años hablando de la ‘wearable technology’ (‘tecnología vestible’), es decir dispositivos, especialmente relojes, que se ponen en alguna parte del cuerpo o en una indumentaria y cumplen con alguna función en particular -controlar el pulso, contar cuánto camina uno al día, supervisar el nivel de exposición al sol o inclusive grabar movimientos como el swing de golf-.

Pero la chaqueta Trucker va a marcar un antes y un después en muchos aspectos. No solo en cómo nos vamos a vestir, sino que va a representar una gran revolución en muchas facetas de nuestras vidas, particularmente en el terreno de la salud. 

En un futuro no muy lejano, nuestros clósets estarán llenos de este tipo de ropa, ropa con hilos conductores que se activarán a través de etiquetas electrónicas y cumplirán las funciones más inverosímiles que haya. 

La innovación de Levi’s y Google en la Trucker no es que sea de ciencia ficción, pero sí es un primer paso. La etiqueta que se le pone a la chaqueta, en la parte baja de la manga, le permitirá dar instrucciones a su teléfono inteligente, mientras camina o va en bicicleta, solo pasando la mano por encima de ella. 

Instrucciones como contestar o rechazar una llamada, adelantar la música del celular, preguntar por direcciones o averiguar sitios de interés alrededor de donde usted esté. Se espera que desarrolladores externos puedan incorporar otras funcionalidades. ¿Cuáles? Está por verse.

¿Pero por qué es tan importante este hito? Por todo lo que se viene. Estas indumentarias inteligentes permitirán un monitoreo constante de nuestras señales vitales y abrirán un mundo de opciones que aún desconocemos. 

La ropa nos ayudará a detectar de forma temprana si hay algo mal en nuestro organismo o hacer un diligente seguimiento a nuestra rutina de ejercicio. 

Toda esta información podrá estar conectada con nuestros servicios médicos, quienes contarán de manera inmediata con datos muy valiosos sobre nuestro estado de salud. Por donde uno lo vea, casi todo son beneficios. El torrente de datos, tal y como lo aseguró hace unos Riaan Conradie, un biólogo computacional, será el gran aporte de la tecnología vestible.

Para Colombia, toda esta revolución debe representar una gran oportunidad. Somos un país con una fuerte industria textil. Además, estamos capacitándonos para ser un país de mentalidad tecnológica, pese a todos los obstáculos que está poniendo el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, para que no lo seamos.

Si es que no lo están haciendo ya, los textileros nacionales deberían posicionar al país como líder en la generación de este tipo de indumentarias inteligentes. 

Con un país cuyo discurso ya no gira en torno a la guerra, bien haría el Estado y el empresariado en mirar al futuro tal y como lo hizo Israel, con pensamientos grandes. 

Quién iba a decir hace décadas que el gigante tecnológico Intel pagaría US$15.300 millones por Mobileye, una empresa israelí que desarrolla tecnología para vehículos sin conductores. Colombia puede y debe ser la meca de la ropa inteligente.