La crisis de las plataformas

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Es una gran paradoja. Como sociedad nunca hemos estado tan conectados, pero al mismo tiempo nunca hemos estado tan divididos. Lo que se suponía que nos iba a unir, nos está aislando cada vez más. De la misma manera, somos la sociedad que mayor acceso ha tenido a la información en toda la historia, pero la que más confundida anda tratando de discernir la verdad entre tantas mentiras.

Plataformas digitales como Facebook, Instagram, Google y YouTube, entre otras, han tenido su considerable cuota de responsabilidad en este caos social. No fue su intención. Sencillamente fueron víctimas de su propio éxito, de unas reglas internas ciertamente laxas, y por supuesto de unas legislaciones que no supieron interpretar el fenómeno digital y cómo manejarlo.

Pese a las multimillonarias ganancias que tienen estas plataformas, hoy están viviendo un calvario porque les quedó grande la tarea de garantizar la integridad del contenido que distribuyen. No solo eso, la desinformación que se ha difundido en éstas ha propiciado en varios países del mundo desenlaces críticos sustentados en mentiras: Brexit, plebiscito en Colombia, victoria de Donald Trump y demás.

Es por eso que tras muchos años de vía libre, políticos y magistrados de todo el mundo han empezado a debatir sobre qué hacer. En Colombia, por ejemplo, a finales de febrero, la Corte Constitucional abrió un debate muy interesante al respecto. El parlamento británico, en tanto, publicó un informe muy detallado sobre redes sociales, para tomar medidas. Y en Estados Unidos, algunos precandidatos han tomado la bandera de legislar duramente en contra de las plataformas.

Sin embargo, ¿es esta la solución? ¿legislar, regular las redes sociales? Puede que sí. Yo creo que sí. El problema es que entramos en un terreno de arenas movedizas donde prima la ignorancia y es posible que las medidas reguladoras terminen siendo retrógradas y no progresistas. En la audiencia que tuvo Mark Zuckerberg en el Congreso de los Estados Unidos, resultó sorprendente el desconocimiento de los congresistas sobre el tema.

¿Y entonces? ¿Estamos abocados a convivir con este caos? No necesariamente. Hay luz al final del túnel. Esto es lo que resaltó recientemente Jonah Peretti, el cofundador y CEO de Buzz Feed en su conferencia en el South by Southwest, uno de los eventos de películas, medios interactivos y música más importantes del mundo.

Según Peretti, sobre los medios digitales recae una enorme responsabilidad de reconducir la situación (y de paso salir de su particular crisis existencial). “Los medios pueden comenzar a neutralizar la información de los trolls, pedófilos, mentirosos, estafadores, extremistas políticos, misóginos y racistas que se han apoderado de las redes”.

¿Cómo? Primero. Entendiendo a las audiencias. Cosa que no han hecho. Esto no quiere decir que tengan que desarrollar contenido de gatitos, que es un bulo que se ha armado en las redacciones cuando los equipos digitales hacen sugerencias. Segundo. Invirtiendo en contenido. Los medios han olvidado que sus marcas gozan aún de prestigio y credibilidad.

Y tercero. Trabajar de la mano con las plataformas. Estas tienen que dejar de ser vistas como el enemigo. De un trabajo en conjunto pueden salir cosas maravillosas, pero el esfuerzo ha de venir de los medios, que son los que saben de contenido. Buzz Feed es un gran ejemplo.

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