Analistas

El mayor polarizador de todos

Cuanto más conozco el mundo de las redes sociales, más me asusto. Estos excelentes canales de comunicación contemporáneos, tan nobles en su concepción, como irresponsables en su adolescencia, se transformaron en arrogantes colosos sin control. No es la primera vez que he tratado sobre los riesgos de las redes, en particular Facebook, una plataforma que está descosiendo nuestra de por sí frágil sociedad a través de la explotación de su audiencia sin ningún miramiento ético.

En su mayoría, mis críticas se han centrado en Facebook y en segundo lugar en Twitter. Pero un artículo de opinión este fin de semana en The New York Times me dejó perplejo. YouTube, la principal plataforma de videos del mundo, una que de me hacía más amigable y transparente, también anda en las mismas.

En una columna durísima contra YouTube, la profesora de la Universidad de Carolina del Norte, Zeynep Tufekci, tituló que esta red es la gran polarizadora de la sociedad. No son palabras menores. Detrás de la denuncia hubo una juiciosa investigación.

Según Tufekci, el algoritmo de YouTube, lejos de pensar en su usuario, lo único que busca es mantenerlo en la plataforma el mayor tiempo posible, así sea a punta de noticias falsas, conspiraciones teóricas o narrativas incendiarias.

Esta estrategia, asegura la profesora, no es porque los dirigentes de YouTube sean seres perversos que desean acabar con el mundo, sino porque responden al modelo de negocio de Google (propietarios de YouTube) de mantener al usuario dentro del sistema para inundarlo con la mayor cantidad de publicidad posible.

¿Y qué es lo que mantiene a la gente pegada a la pantalla? Contenido extremista o incendiario. Por eso es que Tufekci, en un experimento que hizo, siempre se topó con este tipo de material entre los recomendados. Cuando estaba consultando videos de Trump, la seguidilla de videos era sobre supremacistas, negación del holocausto y temas similares. Cuando consultaba temas de Hillary Clinton, le comenzaban a aparecer videos de la extrema izquierda, de conspiraciones sobre los atentados del 11 de septiembre y otros más.

El artículo de Tufecki desató una oleada de críticas en Estados Unidos contra YouTube y puso la lupa sobre la plataforma. En menos de 24 horas, varios usuarios denunciaron que en el motor de búsqueda de la plataforma las recomendaciones automáticas también lo llevan a uno al material más extremo que pueda haber.

Tanto Google como YouTube han indicado que están trabajando para encontrar una solución al respecto, pero se han mostrado a ser muy reacios en dar detalles. Cada vez hay más presión para que estas plataformas comiencen a sugerir contenido de fuentes relevantes y creíbles, como los medios de comunicación.Lástima que esta sea una discusión que solo se tome en serio en los Estados Unidos. O mejor dicho, lástima que estas redes sociales sólo se tomen en serio las críticas cuando éstas nacen en ese país. Si usted trata de hacer el mismo ejercicio que la profesora Tufekci en Colombia, los resultados serán los mismos.

Póngase a ver videos de Uribe y le siguen temas de cómo se le entregó el país a las Farc; pónganse a ver videos de Santos y aparecen contenidos de las masacres que perpetró Uribe. Ambos contenidos incendiarios y falsos. Esta es la información que está ‘educando’ a los colombianos. ¿Y no vamos a hacer nada?