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Analistas 20/03/2021

Legislar a la medida de la reactivación

Didier Tavera Amado
Director Ejecutivo de la Federación Nacional de Departamentos

La apertura del nuevo período de sesiones del Congreso ofrece una oportunidad, más que coyuntural, para dotar a los departamentos y a las entidades territoriales de mejores herramientas para cumplir con los propósitos de la reactivación económica y para adquirir su carta de naturaleza en las áreas de la descentralización y la autonomía.

No es un ejercicio que parta de cero. Durante este año largo en el que el país y el mundo han estado sumidos en una crisis con escasos precedentes, el Gobierno, en todos sus niveles, ha concebido medidas de excepción, prácticas y certeras, que les permiten a las regiones sobrellevar las pesadas cargas que hoy reposan sobre sus hombros.

En ausencia de un sistema tributario regional sólido y moderno, iniciativas de carácter fiscal pueden abonar el terreno para darles carácter permanente a disposiciones excepcionales que han rendido fruto. Por ejemplo, el Decreto Legislativo 6787 de 2020 les ha permitido a los departamentos recibir el cien por ciento de la sobretasa al ACPM, que antes, por mandato de la Ley 488 de 1998, venían compartiendo en proporciones iguales con el Invías. Se trata de recursos de libre destinación que servirán para mitigar los lacerantes efectos de la emergencia sobre las arcas de los departamentos.

En el ámbito de las reformas estructurales, el presidente Iván Duque ha definido el perfil social que tendrá la reforma fiscal propuesta por su gobierno para acopiar recursos equivalentes al 1,5 punto del PIB, es decir, unos $15 billones. La eliminación de exenciones y exclusiones en el IVA, sin afectar los productos básicos de la canasta familiar, podría generar una participación porcentual para los departamentos.

El desueto Código Departamental, establecido por el Decreto 1222 de 1986, debe desaparecer para dar paso a un moderno estatuto regulado legalmente para fortalecer las atribuciones y competencias regionales y en especial para dotar de recursos a los esquemas asociativos creados por la Ley de Regiones, evitando que se conviertan en un saludo a la bandera. La utilidad de las Regiones Administrativas y de Planificación (RAP) se verá drásticamente limitada si los departamentos que las conformen no tienen la base presupuestal y financiera necesaria para sacar adelante sus proyectos.

Cualquier reforma en ciernes al sistema de salud deberá consultar la necesidad de acelerar el Acuerdo de Punto Final para sanear las deudas de los hospitales departamentales. El Plan Nacional de Vacunación es estratégico y en lo sucesivo las entidades territoriales necesitarán de un mayor acompañamiento técnico para articularse con las IPS y hacer de la vacuna contra la Covid-19 un bien público eficientemente administrado, como bien lo ha planteado el Contralor General.

En este acopio de iniciativas merece un lugar especial el proyecto de Ley de Fronteras, que propende por el mejoramiento de la calidad de vida de los habitantes de los trece departamentos con vecindad internacional. Se trata de un instrumento para impulsar la equidad en relación con el resto del país, promover la integración con países vecinos y fortalecer el ejercicio efectivo de una soberanía territorial para la resiliencia de las fronteras.

La aprobación de una nueva Ley de Fronteras nos generaría los espacios necesarios para el establecimiento de un régimen especial que permita atraer mayor inversión nacional y extranjera. También brindaría la oportunidad histórica para fomentar proyectos de emprendimiento que fortalezcan la sostenibilidad social, económica y ambiental de los municipios con frontera.

La agenda legislativa refleja hoy el propósito nacional de conseguir la reactivación económica que nos permitirá dejar atrás, como un mal recuerdo, las secuelas de la pandemia.

Las expectativas que generan los proyectos descritos son crecientes y favorables. La mayor parte de ellos tienen una ventaja importante: pueden construir sobre lo que ya está edificado. En las cámaras legislativas hay un ambiente propicio para que así sea.