Cultura ciudadana 2.0

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Sí queremos cambiar las cosas tenemos que empezar por nosotros, la responsabilidad no es solo de la administración sino también de nosotros, por eso es necesario impactar la cultura ciudadana y lograr una transformación en nuestras conductas para alcanzar otro nivel de ciudad.

En materia de convivencia y cambios de comportamiento, es mundialmente reconocido el legado de Antanas Mockus como alcalde de Bogotá: la cultura ciudadana. Muchos recordamos los mimos en las calles con los que aprendimos a respetar las cebras, así como las campañas de convivencia y ahorro de agua de los años 90 y el principio del siglo XXI. Estas experiencias lograron cambiar el comportamiento de la gente, y sus efectos se mantienen hasta hoy: los homicidios se han reducido en 85% entre 1993 y 2018, las muertes en accidentes de tránsito bajaron en 67% y el consumo de agua en residencias en 43% en los 10 años siguientes a las primeras campañas.

Las administraciones posteriores en menor o mayor medida replicaron la cultura ciudadana con resultados variados. La última alcaldía hizo un esfuerzo especial al incluir la cultura ciudadana como uno de los ejes del plan de desarrollo, crear una Dirección en la Secretaría de Cultura, aumentar significativamente los recursos, y generar campañas como “Todos pagamos el pato”, “El poder del cono”, entre otras. Lastimosamente, no tuvieron el impacto que quisiéramos y aunque hay avances, los indicadores no mejoran.

Como digo: si queremos resultados distintos, tenemos que hacer cosas diferentes. Para eso, necesitamos entender que la cultura ciudadana debe ser una estrategia integral para mejorar la calidad de vida y no unas campañas publicitarias para temas aislados.

Varias administraciones han creado equipos que se especializan en aplicar ideas de las ciencias del comportamiento para mejorar las políticas y servicios de la administración pública. El Reino Unido creó el primero hace casi 10 años, esa unidad ha sido tan exitosa que pasó de siete personas y unos pocos proyectos a tener más de 170 personas y 750 proyectos con las administraciones de 31 países. Estos proyectos han logrado a muy bajo costo, por ejemplo, reducir en 20% el número de personas que reinciden en infracciones de tránsito, aumentar en 34% las admisiones de poblaciones vulnerables a las mejores universidades, o cuadriplicar el recaudo entre morosos. Paulius Yamin, investigador colombiano del London School of Economics, ha recogido evidencias de cientos de intervenciones de bajo costo que lograron transformar el comportamiento de las personas en más de 18 países para mejorar en distintos temas. La efectividad de esas intervenciones ya se han probado y podemos replicar su éxito en Bogotá.

Propongo crear nuestro Equipo de Cambio de Comportamientos que mejore el impacto de las iniciativas de la Alcaldía a través de diagnósticos y evidencias psicológicas concretas. Que logre involucrar a la gente en las soluciones a los problemas de la ciudad, que alcance mejores resultados con los mismos recursos, que transforme nuestro comportamiento y cultura. Con las estrategias adecuadas se podrá reducir en 30% los hurtos y riñas. Bajar en 15% los tiempos de desplazamiento y dismiur a la mitad los colados de Transmilenio.

Zapatero a tus zapatos: estos cambios debemos dejarlos en manos de expertos, que trabajen articuladamente con cada entidad del distrito, diagnostiquen y usen evidencias científicas para impactar los retos de la ciudad.

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